Aguas Suaves del Baker

26 02 2012

Mientras escribo estas líneas, veo por la ventana el mismo recodo del Río Baker de estas fotografías del ocaso de ayer. Sin duda, este río nunca deja de sorprenderme, de cautivarme, de motivarme a capturar su belleza natural de mil maneras diferentes. Me alegra que este río logre – de alguna manera – mantenerse ajeno a todas las grandes polémicas que se han generado en su entorno y también en la región en los últimos años. Lo interpreto como la forma de la naturaleza de explicitar que tiene su ritmo propio y que los seres humanos son – y deben seguir siendo – meros expectadores.

Sin más, ésta son tres diferentes composiciones que hice del Río Baker en este atardecer del 25 Feb 2012.

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Información Técnica de las Fotografías

  • Equipo: Nikon D90, Trípode, Disparador Remoto, Filtro GND 3 stops hard edge, lente 22mm.
  • Exposición: f/22, 2segundos, ISO 100.
Anuncios




Anatomía de un Atardecer

15 02 2012

Hace apenas unos días, me encontraba, junto a Isabel Margarita, de visita en Valdivia, en el Sur de Chile. Un lugar hermoso, de una historia sobrecogedora, y que ofrece atractivos memorables, tanto en la ciudad como en los alrededores, que atraen al amante de la naturaleza y el viajero incansable.

Guía Turística de Valdivia

La portada y contratapa de la Guía Turística de Valdivia, entregada por la municipalidad.

Recién llegados, nos dirigimos a la oficina de turismo en la costanera de la ciudad, donde entre otros varios datos y folletos, nos entregaron una guía compacta de los atractivos turísticos de la zona. Esta guía se engalana con una muy buena colección de fotografías, destacando a primera vista, una foto panorámica, con luz del ocaso, retratando la reconocida costanera. Esta foto, muy bien lograda en mi visión, destacaba la silueta de la ciudad, aun incluyendo varios detalles, combinándose a la perfección con las luces reflejadas en el río Calle-Calle.

Esta foto, sin duda, marcó una referencia de lo que podríamos lograr – fotográficamente hablando – durante nuestra estadía. Sólo habría que calzar con las condiciones de luz y de clima, ya que el lugar para fotografiar la costanera era evidente: el paseo del Parque Prochelle, en la Isla Teja.

Fue así, que al ubicarnos en posición, poco menos de una hora antes de la puesta de sol, pudimos disfrutar de del atardecer en la Costa de Valdivia, incluso apreciando y fotografiando la evolución total de la luz y de la escena, tal como lo ofrece un atardecer en toda su anatomía.

___________________________________

Las últimas luces del día siempre evocan emociones, en especial cuando se viven al aire libre, en un paisaje iluminado por la decadente luz del sol. Cuando los colores finales del día se intensifican en nubes o en objetos suavemente iluminados, prácticamente todas las personas perciben la escena como “maravillosa”, “hermosa”, y calificativos equivalentes.

Dicho de otra manera, cuando un fotógrafo logra captar ese momento de luz, casi siempre logra resultados que son atractivos, aun cuando la composición sea plana.

Pero a través del tiempo he aprendido a apreciar – y consecuentemente, fotografiar – las diferentes etapas de un atardecer. Personalmente decidí separar el atardecer en tres diferentes fases, que identifico como: “El Final del Día”, “La Puesta de Sol”, “El Crepúsculo u Ocaso”.

El Final del Día

El final del día podría definirse como el intervalo de tiempo entre 2 horas y 30 minutos antes de la puesta de sol. Es un momento del día en que los rayos del sol son mayormente laterales provocando una iluminación que permite intensificar los colores y resulta menos contrastante que a mediodía. En gran parte de las fotos que muestran una combinación atractiva entre objetos (montañas, árboles, casas o edificios) y un cielo azul de color más intenso, se obtienen precisamente con estas condiciones de luz – que obviamente también se pueden lograr a una hora equivalente en la mañana.

¿Cómo lograr buenas fotos en estas condiciones?

Considerando que el día es mayormente soleado, recomiendo utilizar un filtro polarizador, que permitirá intensificar los colores de todos los elementos, en particular oscurecer el cielo y lograr contrastes más llamativos. De la misma forma, edificios, árboles, cerros, y cualquier objeto iluminado por el sol podrá ver intensificados sus colores gracias a este filtro.

Con respecto a la composición, siempre queda abierta a la creatividad de cada fotógrafo, pero en particular considero que estas son condiciones ideales de iluminación de detalles, por lo que componer alternadamente dándole protagonismo al cielo, y también a otros objetos son alternativas prácticamente ganadoras seguras.

En nuestra sesión de fotos de la costanera, este lapso nos permitió captar algunos de los hitos históricos y urbanos de la parte baja de la ciudad, con esos rayos laterales iluminando y resaltando los colores, combinados con un cielo que afortunadamente – a diferencia de la tarde anterior en que llovió con intensidad – se mostraban con delicados adornos de nubes que resultaron a la perfección en las fotos.

Costanera de Valdivia al final del día

La costanera de Valdivia, combinando cielos azules, nubes, edificios iluminados por la luz de la tarde, reflejándose en las aguas del Río Calle-Calle.

La Puesta de Sol

La puesta de sol comienza cuando el sol ya está bajo cierto nivel en el horizonte. En definiciones más académicas encontré especificaciones del tipo “tantos grados sobre el horizonte”. Desde el punto de vista práctico en fotografía, podríamos hablar del periodo de tiempo en que el sol ya está por desaparecer y su iluminación se vuelve más débil, pero aparece el rojo como el color presente. Es decir, todo empieza gradualmente a teñirse de rojo. Comenzando por un naranjo suave, pasando por rojo intenso hasta un rosado o incluso lavanda. Este periodo de tiempo puede ser muy largo, como ocurre en ciertas épocas en latitudes extremas (caso típico de la Patagonia Chilena) o más rápido, como ocurre en el Norte de Chile.

Es por eso, que el fotógrafo debe estar preparado a tiempo: escoger su posición, composición con anticipación, ya que cada instante de luz intensa debe ser bien aprovechado. Que no te quedes sin batería o sin memoria justo en la mitad del proceso, siempre hay que estar preparado con el equipo. El uso de un trípode se vuelve también fundamental, ya que la luz en disminución obliga a exposiciones más largas, incuso de cerca de 1 segundo, dependiendo de cada caso.

Mis dos principales recomendaciones, en estas condiciones, son las siguientes. Primero, componer incluyendo el cielo protagónicamente si es que éste tiene nubes, aunque sean pocas. Si no hay nubes, quitarle importancia radicalmente y destacar otros objetos cuando aún tienen algo de luz.

Lo segundo, aparte de considerar exposiciones más largas, precisamente por la falta de luz, es agregar un filtro GND (Neutro Graduado), que permite equiparar la cantidad de luminosidad de partes de la escena que están en sombras, con aquellas que aún tienen luz. El caso típico es componer destacando flores en primer plano que ya están en sombras, con montañas nevadas iluminadas por el rojo de los rayos finales del día. Un filtro GND bien utilizado, o alternativamente la técnica HDR, permiten lograr un balance de luz entre ambos extremos de la escena, resultando en una imagen tremendamente atractiva.

En nuestra visita a Valdivia, vivimos la puesta con el sol a nuestras espaldas. Es decir, pudimos aprovechar el efecto de colores que estos rayos disminuidos logran, primero en los edificios de la ciudad, y posteriormente con mayor intensidad, en las pocas nubes que nos acompañaron. Justamente, aprovechamos de agregar nuestros filtros GND para balancear la luz de los edificios, con las aguas del río.

Como se ve en las fotos que acompañan a continuación, el “ambiente” que proponen estas fotos es radicalmente distinto al que ofrecieron las primeras fotos durante la fase final del día.

En estas fotos, los edificios individuales pierden importancia, pasando a concebirse gradualmente como un solo bloque de silueta urbana, contrastado con el verdadero protagonista: el color del cielo.

Costanera de Valdivia en un atardecer colorido

Esta primera foto del atardecer colorido muestra un cielo adornado de colores, la ciudad como una línea en que se destacan algunos edificios hermosamente iluminados, y un Río Calle-Calle totalmente suavizado y de color claro (F/25, 4seg, ISO100, 24mm)

Costanera de Valdivia en un atardecer colorido

En esta segunda toma, pocos minutos después, la exposición equivalente permite resaltar el intenso color rojo, que incluso toma protagonismo mayor frente a los edificios

El Crepúsculo

La fase final del atardecer corresponde al crepúsculo, lapso de tiempo entre la desaparición del sol y la llegada de la noche. En este lapso, la luz cambia nuevamente. Pasa desde ese rojo intenso, a un color lavanda y luego azul profundo. En este periodo, cualquier fuente de luz artificial toma un protagonismo sorprendente. Tanto así, que las luces comienzan a perder su asociación terrenal y se vuelven algo más que emanación de una ampolleta o tubo fluorescente.

Nuevamente, considerando que la fotografía al aire libre, aunque sea en este caso incluyendo paisajes urbanos, plantea un nuevo escenario en este tipo de luz en disminución, las alternativas se concentran en, primero, seguir considerando el uso de trípode, ya que la falta de luz obliga a exposiciones de 5, 10, e incluso más segundos. Cualquier movimiento de agua se transforma en suave espuma. A la vez, el protagonismo en la composición lo toman los bordes de luminosidad, como Galen Rowell los llamaba (luminance edges). Son bordes en los cuales se forma contraste entre un elemento oscuro y otro más claro.

En este momento, las luces son las que generan puntos de atención fundamentales, mientras que el entorno, de un tono azulino más oscuro en la medida que pasan los minutos, aportan “el ambiente” o la sensación general de la escena.

En nuestra sesión de fotos de Valdivia, estas condiciones de luz, implicaron sacar el filtro GND que estábamos usando minutos antes, debido a que la iluminación era uniforme en todos lados. A la vez, la exposición lenta, de varios segundos, permitió suavizar las aguas del Río Calle-Calle, dejándolo como una pista de hielo reflejando las luces de la ciudad.

Ocaso en la Costanera de Valdivia

En esta toma final, con muy poca luz, se nota el azul predominante de la escena, tanto en el cielo como en su reflejo en las aguas del río Calle-Calle. En contraste, las luces de la ciudad toman mayor importancia, marcando el tono de la fotografía (f/22, 20seg, ISO200, 21mm)

Los invito a probar enfrentarse a las diferentes condiciones de luz y color del atardecer en su próxima salida. No se olviden del trípode – fundamental – ni tampoco de poder usar filtros polarizador y GND.

Un resumen de las fotos de esta sesión, en la Costanera de Valdivia, más un timelapse de la puesta de sol, en el siguiente video.





Pescando con Mosca en Chile Central

22 12 2011

Pesca con Mosca en Chile CentralVia Flickr:
Paul concentrado presentando una mosca seca en la cola de un pozón del Río Claro de la Sierra Bellavista.

Cuando aparecen reportajes y en especial fotos de pesca con mosca en Chile, el sur es prácticamente omnipresente. Su interminable diversidad de destinos, posibilidades, alternativas, sabores, etc. hacen que sea siempre tan evidente asociar esta apasionante actividad, con el intenso verde austral.

Pero confieso un profundo lazo con la Zona Central de Chile. Habiendo crecido y vivido aquí toda mi vida, y aún pasando muchas semanas al año recorriendo los exuberantes rincones Patagónicos, algo me atrae de Chile Central, más que las palabras.

Cada vez que recorro uno de los numerosos pequeños ríos, que escalón a escalón, se llevan las aguas de la alta cordillera al valle central, siento que estoy en casa.

Mientras estoy sentado al computador, escribiendo estas líneas, puedo sentir, e incluso oler, ese característico olor de las aguas Cordilleranas bajando ruidosamente por un corte serpenteante entre las montañas.

Esas mismas aguas que alojan pequeñas, pero hermosas truchas, que aun siendo especies foráneas, introducidas hace más de un siglo, en mi concepción de estos ríos son parte integral y fundamental.

En estos mismos ríos, en que he compartido aventuras y anécdotas con algunos de mis mejores amigos, es donde – me imagino – muchos de los lectores también han vivido experiencias inolvidables.

Esta foto es de una de esas ocasiones, quizás no hace tanto tiempo. Aparece mi amigo Paul, concentrado en seguir el derive libre de una mosca seca presentada en la sección final de un largo pozón. El río, obviamente se llama “Claro”, como tantos otros que recorren nuestra geografía. Pero a la vez, obviando lo común de su nombre, tiene su propia personalidad.





El Hatch de la Tarde / Evening Hatch

25 11 2011

¿Qué diantres es un “hatch”?

Para los mosqueros, el término inglés “hatch” resulta familiar, al igual que su traducción al castellano: “eclosión”. Para el resto, les cuento: Una eclosión o hatch es el proceso en el cual un insecto cambia de estadio, es decir, pasa de ninfa a adulto o de larva a otro. El clásico caso es el de la mariposa que se envuelve en un capullo para salir como una hermoso insecto alado.

En el contexto de los insectos con desarrollo acuático, la eclosión implica movimientos masivos de insectos, que se desplazan por el agua en grandes números. Ya sea que salen del fondo y suben a la superficie, o nadan por el agua para acercarse a la orilla, es éste el momento en que se encuentran más vulnerables y abundantes para ser engullidos por los peces. Por supuesto, los peces, en este caso, las truchas, lo tienen clarísimo, por lo que aprovechan estas instancias para alimentarse intensamente.

Reitero, los mosqueros conocemos este concepto y lo hemos aprovechado para tener mejores condiciones de pesca.

El Hatch de la Tarde

Las eclosiones ocurren en diferentes momentos del día, pero se da en nuestra Patagonia, que gran parte de las eclosiones ocurren cuando la luz comienza a irse. Esa última hora de luz parece gatillar este accionar colectivo de diferentes especies de insectos cada día, que se sincronizan para eclosionar simultáneamente. En mi experiencia, durante los meses de la temporada de pesca, esto ocurre con una frecuencia interesantísima a orillas del Río Baker, donde periódicamente desarrollamos el Workshop de Pesca con Mosca y Fotografía, junto al Patagonia Baker Lodge. De hecho, el hatch es uno de los conceptos que abordamos como parte del curso y de la experiencia de pesca, de modo de perfeccionar las técnicas de selección y presentación de moscas para lograr enfrentar cada eclosión de la mejor manera posible.

Pescador exitoso en el hatch de la tarde del Baker

Pescador exitoso en el hatch al anochecer, en el Río Baker

Fotografiando el Hatch

Pero un desafío paralelo en esta experiencia es lograr fotografiar el hatch. La escena es la siguiente: la luz del sol ya no cae directo, dejando toda la cuenca del río en sombras, y a medida que avanza la hora, aumenta la intensidad de la eclosión, pero disminuye la luz. Fotografiar estos pequeños insectos alados, que no son más grandes que una uña y se mueven incesantemente, con la luz en disminución, hace que intentar capturarlos con una cámara simple y en automático, sea un ejercicio destinado al fracaso.

Lograr obtener una foto de este proceso es el verdadero desafío fotográfico, pero dado que ya me he enfrentado a él en varias ocasiones, les comparto mi fórmula de éxito, acompañando, por supuesto, una foto que ejemplifica este resultado.

Eclosión de Mayflies en el Baker

Eclosión de Mayflies en el Baker

La Fotografía

La luz ya es poca. A la vez, se necesita capturar los insectos en vuelo, lo cual implica una velocidad de obturación relativamente rápida. A su vez, siendo insectos tan pequeños, elegí una profundidad de campo tal que permitió distinguirlos del fondo fuera de foco. Finalmente, para componer, elegí un fondo distinguible, pero suficientemente opaco y uniforme, para evitar confundir estos insectos.

  • ISO 800, 1/150seg, f/5.6. Subir la sensibilidad (ISO) fue clave para lograr congelar la imagen de los insectos, a la vez que configuré la cámara para una máxima reducción de ruido.
  • 200mm, a mano alzada.




Río Rasmussen

21 11 2011

Un momento nostálgico me vino apenas me topé con esta foto al revisar mi carpeta de la Región de Magallanes. La verdad es que hace varios años que no viajo por esos lados y, sin ir más lejos, esta foto es de un viaje a Tierra del Fuego hace cerca de 8 años. Aún más, el original es una diapositiva de 35mm, una técnica que no uso intensivamente hace más de 6 años.

El colorido de la escena hizo destacar esta imagen fuertemente de sus vecinas de disco. El cielo de ese atardecer fue simplemente imponente. Para esta foto en particular quise destacar varios elementos del paisaje.

Primero, por supuesto, las aguas de un pequeño brazo del Río Rasmussen, que serpentea por la pampa, siendo permanentemente visitado por guanacos y aves.

Segundo, obviamente también, el cielo. Algunas pocas nubes en un día relativamente calmo, se adornaron con los rojos intensos del atardecer.

Tercero, la pradera misma. Es omnipresente en la pampa Patagónica y como tal, la quise incluir. Esta inclusión no fue trivial, por el simple hecho de que ya estaba a la sombra y la combinación de luminosidades haría que quedaría muy oscura, por lo que sin pensarlo dos veces, agregué el flash de relleno de la cámara. Esta iluminación adicional se nota en el primer plano.

Sin más, aquí dejo “Atardecer en un brazo del Río Rasmussen”.

Atardecer del Río Rasmussen, Tierra del Fuego, Magallanes, Chile

Atardecer del Río Rasmussen, Marzo 2004. Original en diapositiva Provia 100ASA, 35mm.





Pesca con Mosca en Blanco y Negro II parte

9 02 2011

Complementando la primera selección de fotos de pesca con mosca en Blanco y Negro, esta segunda selección continúa esta idea con nuevas imágenes, que nuevamente salen de fotos originalmente capturadas en color y traspasadas a blanco y negro en un editor de imágenes.

La elección de imágenes adecuadas para ser pasadas a blanco y negro se basa en la calidad del contraste. Al eliminar el color de las imágenes, el cual puede ser incluso parte de la composición, cada fotografía queda intensificada en los contrastes de luminosidad. Estas imágenes en particular fueron hechas durante los días del Workshop de Noviembre 2010, en el cual se visitaron destinos como el Río Baker en su curso superior, el Río Cochrane, muy cerca de su nacimiento en el Lago del mismo nombre, y finalmente en las orillas del magnífico Lago Bertrand.

Ver Publicación Completa en el Sitio del Workshop

Pesca con mosca en blanco y negro

Ver Publicación Completa en el Sitio del Workshop





Pesca con Mosca en Blanco y Negro

3 01 2011

Siendo un fotógrafo nacido en la era de la película diapositiva a color, fueron pocas las veces en las cuales me aventuré a crear fotografías en blanco y negro, pero sin excepción, fueron ocasiones en que disfruté mucho varios de los resultados.

Hoy en día, gracias a la fotografía digital, crear una colección de fotografías en blanco y negro es tan fácil como procesarlas en un par de minutos, siempre y cuando las imágenes tengan las características de contraste de tonalidad (y no de color), adecuadas. Leyendo a algunos fotógrafos de la escuela en blanco y negro, reiteradamente me encuentro con la declaración de que “es necesario aprender a mirar en blanco y negro”. No se trata de imaginar la fotografía resultante en blanco y negro, sino que a aprender a reconocer el tono de los objetos que observamos. El tono se refiere a la cantidad de luz que reflejan los objetos y no al color. Esto mismo me tocó revisarlo nuevamente en uno de los libros del gran fotógrafo Freeman Patterson, en el cual habla de que la Tonalidad es uno de los bloques fundacionales de la composición.

Siguiendo esta idea, quise armar este ensayo fotográfico de imágenes de la edición de Noviembre 2010 del Workshop de Pesca con Mosca y Fotografía, realizado en Río Baker. Espero que lo disfruten.

Cerro Castillo, Región de Aysén

Imagen de Cerro Castillo, Región de Aysén
En el primer día del workshop, viajando desde Coyhaique hasta el Patagonia Baker Lodge, no encontramos en el Valle del Río Ibáñez con la vista al imponente macizo de Cerro Castillo, afortunadamente despejado, pero rodeado de nubes amenazantes. Una combinación ideal y dramática.

 

Pescador y guía en una de las islas del Río Baker

Pescador y guía en una de las islas del Río Baker
Luego de pasar nuestra primera noche en el Lodge, salimos en grupo a pescar a las islas del Río Baker que están justo frente al lodge. Aquí tuvimos la oportunidad de contar con el apoyo entusiasta y experto de los guías.

 

Trucha Arcoiris del Río Baker

Trucha Arcoiris del Río Baker
Es imposible no subir la adrenalina cuando se ven esas truchas del Baker subir hasta la superficie en aguas prácticamente cristalinas.

 

Peleando una trucha en Lago Bertrand

Peleando una trucha en Lago Bertrand
La pesca en el Lago Bertrand se hace mayormente desde el bote, pero siempre cerca de las orillas, lo que en ocasiones permite al pescador bajarse y pelear a una energizada marrón.

 

Arcoiris en plena pelea

Arcoiris en plena pelea
Las truchas arcoiris que se encuentran casi en todos los cuerpos de la Patagonia son un ejemplo de genética, totalmente adaptadas a este hábitat desconocido, pero que les ha dado las condiciones ideales para desarrollarse perfectamente.

 

Flotando el Río Baker

Flotando el Río Baker
Mi primera visita al Río Baker sólo me permitió pescarlo de orilla. Pero el poder recorrerlo (flotarlo) en una embarcación ofrece una dimensión tremendamente diferente, lo cual pudimos aprovechar prácticamente todos los días del Workshop.

 

Atardecer en las islas del Río Baker

Atardecer en las islas del Río Baker
Confieso que en más de una década de constantes visitas a este hermoso río Patagónico, nunca me canso de admirar el increíble escenario que ofrece en sus primeros kilómetros. Una de las vistas que más me gusta es ésta, desde una de las islas, mirando hacia el Norte, hacia el Cordón Contreras.

 

Trucha Arcoiris del Río Baker

Trucha Arcoiris del Río Baker
Si recuerdo bien, ésta fue la primera trucha capturada dentro del desarrollo del Workshop. Fue Billy, posiblemente el más entusiasta de todo el grupo, quien se encontró peleando con esta formidable trucha Arcoiris macho, apenas poco más de una hora después de llegar al Lodge, en la misma tarde del Lunes, comenzando el Workshop.

 

Navegando por Lago Chico, Cochrane

Navegando por Lago Chico, Cochrane
El día que visitamos el Río Cochrane fue un día agotador, pero muy disfrutado. Esto fue coronado por un placentero y excelente viaje en bote por el llamado Lago Chico, dentro de la Reserva Nacional Tamango, que nos permitió volver desde las correntadas del Río Cochrane Alto, hasta donde nos esperaba el auto, literalmente al final del camino.

 

Trucha Marrón o Fario del Baker

Trucha Marrón o Fario del Baker
Dejé esta hermosa trucha para el final, coincidiendo con la última trucha que fotografié en el día final del Workshop. Una marrón que le dio una pelea colosal a Felipe, pero que igual finalmente fue “embolsada” por el guía, momento en el cual aproveché de retratarla en condiciones de poca luz, por lo que su brillo natural resultó más dramático.