Atardeceres Costeros

13 07 2012

Recuerdo lejanamente una conversación que tuve a fines de los noventa. Simplemente era uno de los clásicos argumentos: ¿qué es mejor, el interior o la costa?

En ese entonces, recién iniciándome en las técnicas de fotografía de naturaleza, fui sumamente categórico: “Prefiero un paisaje de bosques, montañas, ríos o lagos”. De hecho, el mar me parecía demasiado ajeno.

Atardecer en Playa de Pichidangui

En esta composición el reflejo del sol en una delgada capa de agua se combina a la perfección con las líneas naturales en la arena de la playa.

Pero mi posición ha cambiado radicalmente en los últimos años. Incluso poco después de esa conversación, el año 2000, hice la que sería la primera de muchas visitas a la costa en invierno, donde experimenté uno de los atardeceres costeros más dramáticos que he tenido hasta hoy.

Incluso hoy, doce años después de esa experiencia, tengo dentro de mis actividades frecuentes, las visitas a la costa, en todo el año, buscando re-inventar cada vez el clásico cliché del atardecer en el mar.

El Atractivo de un Atardecer Costero

¿Qué hace que los atardeceres en la costa sean tan atractivos? Es una combinación simple, pero muy poderosa. Dentro del espectro de colores que tiene la luz del sol, la gama de los rojos es la que se mantiene cuando el sol comienza a esconderse en el horizonte. Todos los objetos se tiñen de naranjos y rojos, ofreciendo una escena muy diferente a la que se ve durante el día.

Atardecer en Piedra de la Iglesia, Constitución

En este atardecer, el balance entre el sol y la reconocible silueta de la Piedra de la Iglesia, se complementan con un patrón de rocas en primer plano.

¿Ocurre esto al amanecer? En términos prácticos, efectivamente ocurre y así me ha tocado en algunas localidades, pero gran parte de la costa chilena está flanqueada por altas montañas de la Cordillera de la Costa. Por ello, cuando los rayos del sol son más horizontales, no tenemos iluminación directa, al estar estos cerros de por medio.

Pero no bastan los colores, hay otros elementos, como las nubes en el cielo y en el horizonte, que muchas veces toman un protagonismo mayor en estos momentos de luz rojiza. Si a eso sumamos el hipnótico efecto de las olas, entrando y saliendo en una playa, o entre roqueríos, tenemos una combinación que difícilmente pasa desapercibida por cualquier espectador.

Atardecer en Zapallar, Región de Valparaíso

Esta foto se hizo un buen rato después de la puesta de sol, lo que junto a un filtro de densidad neutra, permitió una exposición de 10 segundos que suavizó las olas que pasaban entre las rocas en primer plano.

Fotografía de Atardeceres Costeros

Tomando todo esto en cuenta, pero principalmente motivado por la fotografía de naturaleza que domina gran parte de mis paseos y viajes, he ido puliendo algunas técnicas y decisiones de composición a través del tiempo. No pretendo con estas ideas acotar todas las posibilidades de fotografía de los atardeceres costeros, pero al menos mencionar cuáles son las técnicas que más utilizo y con mejores resultados.

1. El momento preciso.

La luz no es la misma durante todo el proceso del atardecer. Esto ya lo mencioné en un post reciente titulado “Anatomía de un Atardecer”, y lo aplico en cada ocasión, e incluso anteriormente ya había mencionado la importancia de estar “en el lugar correcto, en el momento adecuado”. Esto me lleva a estar preparado para la luz precisa con cierta anticipación, por lo que busco el lugar para la composición antes de que se den las condiciones de luz. A veces el momento no se da: justo unas nubes taparon el sol en los momentos finales, o bien el ángulo no es el preciso, pero de todos modos he visto que es sumamente relevante elegir el lugar y el momento con cierta anticipación para lograr los mejores resultados. Incluso, junto a Isabel Margarita, nos ha tocado esperar en el auto – evitando el frío de los atardeceres costeros en invierno – para salir sólo algunos minutos antes de la luz ideal.

Atardecer en Antofagasta

Este atardecer, con el sol aún visible, requirió de varios elementos para buscar el balance de luminosidad. Apenas unos minutos después, la luz cambió radicalmente cuando el sol desapareció detrás de las nubes.

2. Los filtros adecuados.

Aquí, los filtros más adecuados en mi caso, se reducen a tres, y posiblemente dos. El principal es mi filtro GND 3-stop hard edge, del cuál he hablado en varias ocasiones (aquí y aquí, entre otros), ya que me permite oscurecer la parte de la escena más iluminada (normalmente la que incluye el sol) y resaltar la que tiene menos luminosidad (muchas veces las rocas en primer plano, e incluso el mar en la mitad inferior del recuadro).

El segundo filtro es una variación del primero: un GND 3-stop (o a veces sólo 2-stop) soft edge. Es similar al primero, pero incluye un paso mucho más gradual de la parte oscura a la clara en el filtro, suavizando el límite entre ambas zonas de la composición.

El tercer filtro, y muchas veces el más relevante en ciertas fotografías es un filtro de densidad neutra. Muy simple: un filtro que oscurece la escena completamente, en varios stops. Yo uso un filtro neutro de 3 stops, que me permite bajar mucho la velocidad de obturación. ¿Para qué? Muy obvio: para lograr exposiciones más largas, las cuales, con la participación del mar, permiten lograr un suavizado de las aguas, tema que también mencioné antes en el suavizado de aguas de un lago. El segundo efecto de este filtro es acentuar el rojo en la fotografía, justamente al aumentar el tiempo de exposición y permitir que la cámara capte más de la luz en su espectro rojo.

Atardecer en Pelluhue, Región del Maule

La combinación de aguas en movimiento, con espuma estática, junto a una larga exposición, permitieron lograr una combinación muy llamativa en este recodo de la costa de Pelluhue, en un atardecer de Julio.

3. Composición

La composición de este tipo de fotografías es totalmente dependiente de cada fotógrafo y sería inútil establecer reglas definidas en este tema. Pero puedo compartir cuáles son las decisiones de composición que más utilizo.

  • Agregar un objeto fijo en primer plano. Típicamente rocas, o pequeñas piedras, hasta una concha. Si se trata de una fotografía de larga exposición, en que las aguas se suavizan, el efecto logra mucho mayor dramatismo cuando esta “espuma” contrasta con algo fijo.
  • Si no hay nubes, dejar el horizonte muy arriba en el recuadro. Un cielo plano, por mucho color que logre capturarse, pierde atractivo. Si hay nubes, sin duda vale la pena considerarlas en la composición, pero si no las hay, reduzco dramáticamente el área del cielo en el recuadro.
  • Incluir el sol en el horizonte. En ocasiones, vale la pena incluir el sol, pero la exposición debe ser cuidadosamente seleccionada. Evitar que la foto se reviente en el sol (exceso de luminosidad, que haga que se vaya a blanco absoluto), y en caso que suceda, mantener el sol como un objeto pequeño dentro del recuadro.
  • Cuidar la dirección de movimiento de las olas. Con exposiciones largas, el movimiento de las aguas queda en la forma de flujo, como si fuese aguas de un río. Es importante considerar la dirección de ese flujo, de modo de incorporar las curvas o líneas armónicamente con el resto de la composición.
Atardecer en Cachagua, Región de Valparaíso

Este atardecer en Cachagua implicó combinar en una misma composición elementos de la costa, la Isla de Cachagua (santuario de Naturaleza) al fondo, el Sol y las líneas de orilla del agua.

Otros fotógrafos podrán aportar numerosas ideas adicionales, pero creo que estos puntos son de utilidad para quienes recién estén desarrollando habilidades en este tipo de fotografías, en especial, buscando evitar los típicos clichés de fotografía de atardeceres costeros, en especial los que se ven en las tarjetas de saludo e incluso postales.

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Aguas Suaves del Baker

26 02 2012

Mientras escribo estas líneas, veo por la ventana el mismo recodo del Río Baker de estas fotografías del ocaso de ayer. Sin duda, este río nunca deja de sorprenderme, de cautivarme, de motivarme a capturar su belleza natural de mil maneras diferentes. Me alegra que este río logre – de alguna manera – mantenerse ajeno a todas las grandes polémicas que se han generado en su entorno y también en la región en los últimos años. Lo interpreto como la forma de la naturaleza de explicitar que tiene su ritmo propio y que los seres humanos son – y deben seguir siendo – meros expectadores.

Sin más, ésta son tres diferentes composiciones que hice del Río Baker en este atardecer del 25 Feb 2012.

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Información Técnica de las Fotografías

  • Equipo: Nikon D90, Trípode, Disparador Remoto, Filtro GND 3 stops hard edge, lente 22mm.
  • Exposición: f/22, 2segundos, ISO 100.




Anatomía de un Atardecer

15 02 2012

Hace apenas unos días, me encontraba, junto a Isabel Margarita, de visita en Valdivia, en el Sur de Chile. Un lugar hermoso, de una historia sobrecogedora, y que ofrece atractivos memorables, tanto en la ciudad como en los alrededores, que atraen al amante de la naturaleza y el viajero incansable.

Guía Turística de Valdivia

La portada y contratapa de la Guía Turística de Valdivia, entregada por la municipalidad.

Recién llegados, nos dirigimos a la oficina de turismo en la costanera de la ciudad, donde entre otros varios datos y folletos, nos entregaron una guía compacta de los atractivos turísticos de la zona. Esta guía se engalana con una muy buena colección de fotografías, destacando a primera vista, una foto panorámica, con luz del ocaso, retratando la reconocida costanera. Esta foto, muy bien lograda en mi visión, destacaba la silueta de la ciudad, aun incluyendo varios detalles, combinándose a la perfección con las luces reflejadas en el río Calle-Calle.

Esta foto, sin duda, marcó una referencia de lo que podríamos lograr – fotográficamente hablando – durante nuestra estadía. Sólo habría que calzar con las condiciones de luz y de clima, ya que el lugar para fotografiar la costanera era evidente: el paseo del Parque Prochelle, en la Isla Teja.

Fue así, que al ubicarnos en posición, poco menos de una hora antes de la puesta de sol, pudimos disfrutar de del atardecer en la Costa de Valdivia, incluso apreciando y fotografiando la evolución total de la luz y de la escena, tal como lo ofrece un atardecer en toda su anatomía.

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Las últimas luces del día siempre evocan emociones, en especial cuando se viven al aire libre, en un paisaje iluminado por la decadente luz del sol. Cuando los colores finales del día se intensifican en nubes o en objetos suavemente iluminados, prácticamente todas las personas perciben la escena como “maravillosa”, “hermosa”, y calificativos equivalentes.

Dicho de otra manera, cuando un fotógrafo logra captar ese momento de luz, casi siempre logra resultados que son atractivos, aun cuando la composición sea plana.

Pero a través del tiempo he aprendido a apreciar – y consecuentemente, fotografiar – las diferentes etapas de un atardecer. Personalmente decidí separar el atardecer en tres diferentes fases, que identifico como: “El Final del Día”, “La Puesta de Sol”, “El Crepúsculo u Ocaso”.

El Final del Día

El final del día podría definirse como el intervalo de tiempo entre 2 horas y 30 minutos antes de la puesta de sol. Es un momento del día en que los rayos del sol son mayormente laterales provocando una iluminación que permite intensificar los colores y resulta menos contrastante que a mediodía. En gran parte de las fotos que muestran una combinación atractiva entre objetos (montañas, árboles, casas o edificios) y un cielo azul de color más intenso, se obtienen precisamente con estas condiciones de luz – que obviamente también se pueden lograr a una hora equivalente en la mañana.

¿Cómo lograr buenas fotos en estas condiciones?

Considerando que el día es mayormente soleado, recomiendo utilizar un filtro polarizador, que permitirá intensificar los colores de todos los elementos, en particular oscurecer el cielo y lograr contrastes más llamativos. De la misma forma, edificios, árboles, cerros, y cualquier objeto iluminado por el sol podrá ver intensificados sus colores gracias a este filtro.

Con respecto a la composición, siempre queda abierta a la creatividad de cada fotógrafo, pero en particular considero que estas son condiciones ideales de iluminación de detalles, por lo que componer alternadamente dándole protagonismo al cielo, y también a otros objetos son alternativas prácticamente ganadoras seguras.

En nuestra sesión de fotos de la costanera, este lapso nos permitió captar algunos de los hitos históricos y urbanos de la parte baja de la ciudad, con esos rayos laterales iluminando y resaltando los colores, combinados con un cielo que afortunadamente – a diferencia de la tarde anterior en que llovió con intensidad – se mostraban con delicados adornos de nubes que resultaron a la perfección en las fotos.

Costanera de Valdivia al final del día

La costanera de Valdivia, combinando cielos azules, nubes, edificios iluminados por la luz de la tarde, reflejándose en las aguas del Río Calle-Calle.

La Puesta de Sol

La puesta de sol comienza cuando el sol ya está bajo cierto nivel en el horizonte. En definiciones más académicas encontré especificaciones del tipo “tantos grados sobre el horizonte”. Desde el punto de vista práctico en fotografía, podríamos hablar del periodo de tiempo en que el sol ya está por desaparecer y su iluminación se vuelve más débil, pero aparece el rojo como el color presente. Es decir, todo empieza gradualmente a teñirse de rojo. Comenzando por un naranjo suave, pasando por rojo intenso hasta un rosado o incluso lavanda. Este periodo de tiempo puede ser muy largo, como ocurre en ciertas épocas en latitudes extremas (caso típico de la Patagonia Chilena) o más rápido, como ocurre en el Norte de Chile.

Es por eso, que el fotógrafo debe estar preparado a tiempo: escoger su posición, composición con anticipación, ya que cada instante de luz intensa debe ser bien aprovechado. Que no te quedes sin batería o sin memoria justo en la mitad del proceso, siempre hay que estar preparado con el equipo. El uso de un trípode se vuelve también fundamental, ya que la luz en disminución obliga a exposiciones más largas, incuso de cerca de 1 segundo, dependiendo de cada caso.

Mis dos principales recomendaciones, en estas condiciones, son las siguientes. Primero, componer incluyendo el cielo protagónicamente si es que éste tiene nubes, aunque sean pocas. Si no hay nubes, quitarle importancia radicalmente y destacar otros objetos cuando aún tienen algo de luz.

Lo segundo, aparte de considerar exposiciones más largas, precisamente por la falta de luz, es agregar un filtro GND (Neutro Graduado), que permite equiparar la cantidad de luminosidad de partes de la escena que están en sombras, con aquellas que aún tienen luz. El caso típico es componer destacando flores en primer plano que ya están en sombras, con montañas nevadas iluminadas por el rojo de los rayos finales del día. Un filtro GND bien utilizado, o alternativamente la técnica HDR, permiten lograr un balance de luz entre ambos extremos de la escena, resultando en una imagen tremendamente atractiva.

En nuestra visita a Valdivia, vivimos la puesta con el sol a nuestras espaldas. Es decir, pudimos aprovechar el efecto de colores que estos rayos disminuidos logran, primero en los edificios de la ciudad, y posteriormente con mayor intensidad, en las pocas nubes que nos acompañaron. Justamente, aprovechamos de agregar nuestros filtros GND para balancear la luz de los edificios, con las aguas del río.

Como se ve en las fotos que acompañan a continuación, el “ambiente” que proponen estas fotos es radicalmente distinto al que ofrecieron las primeras fotos durante la fase final del día.

En estas fotos, los edificios individuales pierden importancia, pasando a concebirse gradualmente como un solo bloque de silueta urbana, contrastado con el verdadero protagonista: el color del cielo.

Costanera de Valdivia en un atardecer colorido

Esta primera foto del atardecer colorido muestra un cielo adornado de colores, la ciudad como una línea en que se destacan algunos edificios hermosamente iluminados, y un Río Calle-Calle totalmente suavizado y de color claro (F/25, 4seg, ISO100, 24mm)

Costanera de Valdivia en un atardecer colorido

En esta segunda toma, pocos minutos después, la exposición equivalente permite resaltar el intenso color rojo, que incluso toma protagonismo mayor frente a los edificios

El Crepúsculo

La fase final del atardecer corresponde al crepúsculo, lapso de tiempo entre la desaparición del sol y la llegada de la noche. En este lapso, la luz cambia nuevamente. Pasa desde ese rojo intenso, a un color lavanda y luego azul profundo. En este periodo, cualquier fuente de luz artificial toma un protagonismo sorprendente. Tanto así, que las luces comienzan a perder su asociación terrenal y se vuelven algo más que emanación de una ampolleta o tubo fluorescente.

Nuevamente, considerando que la fotografía al aire libre, aunque sea en este caso incluyendo paisajes urbanos, plantea un nuevo escenario en este tipo de luz en disminución, las alternativas se concentran en, primero, seguir considerando el uso de trípode, ya que la falta de luz obliga a exposiciones de 5, 10, e incluso más segundos. Cualquier movimiento de agua se transforma en suave espuma. A la vez, el protagonismo en la composición lo toman los bordes de luminosidad, como Galen Rowell los llamaba (luminance edges). Son bordes en los cuales se forma contraste entre un elemento oscuro y otro más claro.

En este momento, las luces son las que generan puntos de atención fundamentales, mientras que el entorno, de un tono azulino más oscuro en la medida que pasan los minutos, aportan “el ambiente” o la sensación general de la escena.

En nuestra sesión de fotos de Valdivia, estas condiciones de luz, implicaron sacar el filtro GND que estábamos usando minutos antes, debido a que la iluminación era uniforme en todos lados. A la vez, la exposición lenta, de varios segundos, permitió suavizar las aguas del Río Calle-Calle, dejándolo como una pista de hielo reflejando las luces de la ciudad.

Ocaso en la Costanera de Valdivia

En esta toma final, con muy poca luz, se nota el azul predominante de la escena, tanto en el cielo como en su reflejo en las aguas del río Calle-Calle. En contraste, las luces de la ciudad toman mayor importancia, marcando el tono de la fotografía (f/22, 20seg, ISO200, 21mm)

Los invito a probar enfrentarse a las diferentes condiciones de luz y color del atardecer en su próxima salida. No se olviden del trípode – fundamental – ni tampoco de poder usar filtros polarizador y GND.

Un resumen de las fotos de esta sesión, en la Costanera de Valdivia, más un timelapse de la puesta de sol, en el siguiente video.





Campo Dunar de Concón

20 01 2012

Creo que gran parte del público ha estado al tanto de las recientes polémicas sobre la construcción de edificios residenciales en una sección de las conocidas Dunas de Concón. Las intenciones de la empresa constructora se vieron fuertemente obstaculizadas por diferentes grupos, tanto organizados, como improvisados, muchos de ellos vecinos de la zona, que buscan mantener este campo dunar en forma natural.

Sumándome a estas iniciativas de protección de los ambientes naturales (sin necesariamente compartir las mismas formas), me alegro con la noticia de que hoy, Viernes 20 de Enero 2012, se presenta la declaratoria de Santuario de la Naturaleza de este campo al Ministerio del Medio Ambiente, luego de haber sido aprobada en el congreso.

¿Qué significa esta declaratoria de Santuario de la Naturaleza? Significa que se le solicita al gobierno, por medio de su ministerio de Medio Ambiente, declararla como Santuario de la Naturaleza, lo cual aún espera ser oficializado dentro de poco por dicho ministerio. Una vez declarado Santuario de la Naturaleza, se restringe significativamente las posibilidades de autorizar edificaciones en el lugar.

Para los ambientalistas, es una buena noticia. Para los que visitan las dunas y disfrutan de su ambiente natural, es aún una mejor noticia.

Personalmente, creo que las decisiones que privilegian la conservación de ambientes naturales por sobre las posibilidades de desarrollo, aún entendiendo que hay casos en los que se necesita la implementación de infraestructura para mejorar condiciones de un gran grupo de personas, son destacables. Me cuesta pensar en que todo desarrollo implique el perjuicio de ambientes naturales. Aún más en este caso, viendo que el destino de estos terrenos se enfoca en edificaciones residenciales.

Entonces, soy uno más de los que celebra esta decisión, quedando expectante a la declaración oficial, que debería ocurrir pronto.

¿Cómo celebrar esta decisión? En mi caso, con fotos, obviamente. Que disfruten Uds. también.

Campo Dunar de Concón al ocaso del día.

Campo Dunar de Concón al ocaso del día. Vista hacia la Bahía de Valparaíso.

Vegetación en las Dunas

Vegetación en las Dunas: Docas

Fauna que vive en las Dunas.

Un pequeño escarabajo se mueve por la arena, una pequeña evidencia de la fauna que se desarrolla en el campo dunar.

Visitante en las Dunas de Concón

Visitando en las Dunas de Concón

La formas que el viento esculpe en las dunas.

La curiosas formas que el viento esculpe en las dunas.

Campo Dunar de Concón al ocaso del día.

Campo Dunar de Concón al ocaso del día. Vista hacia la bahía de Valparaíso

La flora se desarrolla inclusive entre las arenas.

La flora se desarrolla inclusive entre las arenas.

Foto7





Creando una fotografía en terreno

2 12 2010

Soy de la generación de fotógrafos que se inició utilizando película. Mi elección fundamental en esos años, Fuji, particularmente Velvia y Provia. Esa experiencia inicial me permitió reconocer la vital necesidad de lograr capturar las fotografías bien y no depender de posibles arreglos en Photoshop. Esta filosofía la sigo aplicando, incluso habiendo adoptado la fotografía digital hace ya 6 años.

En el reciente Workshop de Pesca con Mosca y Fotografía realizado en la zona de Río Baker me dio una oportunidad de mezclar una serie de elementos para lograr una fotografía que pude visualizar mucho antes de hacerla.

Visualizando la Fotografía

Llevo varios años haciendo fotos de pesca y de paisajes en este trecho de no más de 500 metros del Río Baker. Me encanta. Siempre logra inspirarme y sorprenderme. Y esta ocasión no fue la excepción. Este final de jornada nos encontró al terminar la semana del Workshop. Justo frente al Patagonia Baker Lodge, estas islas de piedras ofrecen parte de la pesca más técnica y entretenida del río.

Luego de un buen rato de pesca, me armé con el trípode y la cámara, sabiendo que quedaban las horas finales de iluminación directa de este valle. Las montañas comenzaría de a poco a tomar ese tono naranjo y el cielo se iría oscureciendo lentamente. Livio, nuestro incansable y excelente guía, vio la oportunidad de pedirme la caña y probar por su cuenta. Sin duda, estos recodos del Baker son difíciles de resistir.

Me ubiqué de forma de incluir al guía en el recuadro y también darle protagonismo a las cumbres del Cordón Contreras, en el fondo. En esta siguiente foto me preocupe de utilizar un telefoto mediano (85mm) para lograr acercar esas llamativas montañas a la figura del pescador solitario en medio del río. Aprovechando la firmeza del trípode, pude bajar la velocidad a 1/15 seg, con ISO 200, de modo de lograr una foto lo más pulcra posible.

Pescador rodeado por el mágico entorno del Valle de Río Baker - Foto RodrigoSandoval.com

IS0 200, 1/15seg, 85mm en F18. Una combinación que me permitió lograr una profundidad de campo amplia (F18) para mantener todo enfocado y a la vez un leve toque de suavidad en las movidas aguas del río.

Pero ese fue el momento en que visualicé una alternativa aún más llamativa. ¿Qué tal si armaba una fotografía en la cual se incluyeran los mismos elementos: el río, el pescador, las montañas … pero con aguas totalmente suavizadas? Me gustaba la idea mientras la iba pensando y me bastó una fracción de segundo para tener una idea mental de lo que quería lograr con esa foto.

Preparando la Fotografía

Hasta el momento, Livio, el guía, había seguido su propio ritmo, totalmente ajeno a mi proceso fotográfico, pero para esta idea tendría que pedirle algo cooperación como modelo.

Cámara armada para la fotografía del pescador en el Río Baker al atardecer.

Cámara armada para la fotografía del pescador en el Río Baker al atardecer. Un detalle interesante del efecto del filtro GND se aprecia al comparar la escena capturada en esta foto, con la escena capturada en el visor LCD de la cámara, ya que en este último se logra apreciar el color perfecto de las montañas, cosa que no se logra en esta fotografía al natural, precisamente por la gran diferencia de luz entre las partes de la escena. Esta fotografía la tomé con mi cámara pocket waterproof, cuando tomé la foto que se ve arriba.

El primer desafío era lograr suavizar las aguas. Esta idea ya la había enfrentado varias veces, una de ellas hace algunos meses en el Lago Conguillío, y tenía una idea bastante clara y certera de la técnica y equipo que requería para lograrla. El grado de dificultad nuevo era tener que armar todo esto en medio del río, con una corriente que si bien no era tremenda, igualmente amenazaba con tumbar la cámara y el trípode si cometía el error de no afirmarla bien en el fondo de rocas.

Lograr suavizar el agua implica disminuir la velocidad de obturación, acercándome a un segundo. 1/15 de segundo, como en la foto anterior, no era suficiente para lograr el efecto y difícilmente podría procesar la foto en el computador para lograr un efecto creíble. La alternativa era evidente: lograr disminuir la luz de modo que requiriera al menos 1/2 segundo de exposición, y ojalá más. Para ello, tengo dos filtros que son una tremenda herramienta.

1. Un filtro GND hard-edge

También hablé de este filtro hace un tiempo en mi blog, y dado que ya estaba utilizando el filtro para compensar la diferencia de luz entre las montañas del fondo y el valle del río en primer plano, este filtro ya estaba considerado y así lo mantuve.

2. Un filtro de Densidad Neutra

Este filtro es muy simple: oscurece la escena en 2 stops. Es un filtro sin color, gris podría decirse, que no altera los colores de la escena, pero que simplemente bloquea parte de la luz que entra por el lente. Al sumar este filtro al GND 3stops hard-edge, gracias al porta filtro de Serie P, de Cokin, logré disminuir notoriamente la luz. A eso le sume bajar la sensibilidad de la cámara a ISO 100.

Teniendo todo esto armado, vino la decisión de composición. ¿Cómo armar esta nueva fotografía?

Decidí cambiar de enfoque y en lugar de buscar balancear entre el pescador, el río y las montañas, decidí darle mucho mayor protagonismo al río y al pescador, aún incluyendo las montañas en el fondo. Esto implicó inmediatamente un cambio en el zoom, bajando desde 85 a 18 mm.

Cuando se usa un angular, y aún más cuando se quiere dejar más protagónico al pescador, hay que acercarse. Mucho. Así que me moví con cámara y trípode con mucho cuidado, caminando por el río y evitando a toda costa un tropiezo.

También le avisé a Livio que le pediría quedarse quieto. “Cuando te diga 1, 2, 3 … es ‘momia es’, ¿estamos?”.

Armé la composición y medí la luz con las nuevas condiciones de exposición en la cámara. Tiempo de exposición requerido: 0.62 segundos. ¡Excelente! El agua saldría suavizada, tal como quería.

Haciendo la Fotografía

Paso final: apretar el obturador. ¿Suena fácil? No tanto. Si bien había preparado varios aspectos de la foto, aún me faltaban pequeños detalles que fui afinando con las primeras tres o cuatro fotos de prueba. Primero, al acercarme al pescador, el filtro GND hard-edge alcanzaba a oscurecer su cabeza, por lo que tuve que reposicionarme para evitar ese efecto, pero finalmente el mejor cambio fue pedirle al pescador que se agachara levemente para la foto.

La primera de esas fotos finales que hice salió muy bien, con un pequeño detalle. Dado el tiempo de exposición y la caña calzando en la misma línea de la dirección del agua, terminó por desaparecer. Es decir, el pescador estaba en posición acechadora, pero no tenía más que un mango de caña en la mano.

Cambio de ángulo y cuando el modelo se enderezó levemente acercándose a la cámara, aproveché de sumar el flash de relleno de la cámara.

El nuevo intentó logró lo que esperaba.

Pescador en el Río Baker al final del día

Pescador en el Río Baker al final del día. 0.62 seg en F22. 18 mm y trípode.