Atardeceres Costeros

13 07 2012

Recuerdo lejanamente una conversación que tuve a fines de los noventa. Simplemente era uno de los clásicos argumentos: ¿qué es mejor, el interior o la costa?

En ese entonces, recién iniciándome en las técnicas de fotografía de naturaleza, fui sumamente categórico: “Prefiero un paisaje de bosques, montañas, ríos o lagos”. De hecho, el mar me parecía demasiado ajeno.

Atardecer en Playa de Pichidangui

En esta composición el reflejo del sol en una delgada capa de agua se combina a la perfección con las líneas naturales en la arena de la playa.

Pero mi posición ha cambiado radicalmente en los últimos años. Incluso poco después de esa conversación, el año 2000, hice la que sería la primera de muchas visitas a la costa en invierno, donde experimenté uno de los atardeceres costeros más dramáticos que he tenido hasta hoy.

Incluso hoy, doce años después de esa experiencia, tengo dentro de mis actividades frecuentes, las visitas a la costa, en todo el año, buscando re-inventar cada vez el clásico cliché del atardecer en el mar.

El Atractivo de un Atardecer Costero

¿Qué hace que los atardeceres en la costa sean tan atractivos? Es una combinación simple, pero muy poderosa. Dentro del espectro de colores que tiene la luz del sol, la gama de los rojos es la que se mantiene cuando el sol comienza a esconderse en el horizonte. Todos los objetos se tiñen de naranjos y rojos, ofreciendo una escena muy diferente a la que se ve durante el día.

Atardecer en Piedra de la Iglesia, Constitución

En este atardecer, el balance entre el sol y la reconocible silueta de la Piedra de la Iglesia, se complementan con un patrón de rocas en primer plano.

¿Ocurre esto al amanecer? En términos prácticos, efectivamente ocurre y así me ha tocado en algunas localidades, pero gran parte de la costa chilena está flanqueada por altas montañas de la Cordillera de la Costa. Por ello, cuando los rayos del sol son más horizontales, no tenemos iluminación directa, al estar estos cerros de por medio.

Pero no bastan los colores, hay otros elementos, como las nubes en el cielo y en el horizonte, que muchas veces toman un protagonismo mayor en estos momentos de luz rojiza. Si a eso sumamos el hipnótico efecto de las olas, entrando y saliendo en una playa, o entre roqueríos, tenemos una combinación que difícilmente pasa desapercibida por cualquier espectador.

Atardecer en Zapallar, Región de Valparaíso

Esta foto se hizo un buen rato después de la puesta de sol, lo que junto a un filtro de densidad neutra, permitió una exposición de 10 segundos que suavizó las olas que pasaban entre las rocas en primer plano.

Fotografía de Atardeceres Costeros

Tomando todo esto en cuenta, pero principalmente motivado por la fotografía de naturaleza que domina gran parte de mis paseos y viajes, he ido puliendo algunas técnicas y decisiones de composición a través del tiempo. No pretendo con estas ideas acotar todas las posibilidades de fotografía de los atardeceres costeros, pero al menos mencionar cuáles son las técnicas que más utilizo y con mejores resultados.

1. El momento preciso.

La luz no es la misma durante todo el proceso del atardecer. Esto ya lo mencioné en un post reciente titulado “Anatomía de un Atardecer”, y lo aplico en cada ocasión, e incluso anteriormente ya había mencionado la importancia de estar “en el lugar correcto, en el momento adecuado”. Esto me lleva a estar preparado para la luz precisa con cierta anticipación, por lo que busco el lugar para la composición antes de que se den las condiciones de luz. A veces el momento no se da: justo unas nubes taparon el sol en los momentos finales, o bien el ángulo no es el preciso, pero de todos modos he visto que es sumamente relevante elegir el lugar y el momento con cierta anticipación para lograr los mejores resultados. Incluso, junto a Isabel Margarita, nos ha tocado esperar en el auto – evitando el frío de los atardeceres costeros en invierno – para salir sólo algunos minutos antes de la luz ideal.

Atardecer en Antofagasta

Este atardecer, con el sol aún visible, requirió de varios elementos para buscar el balance de luminosidad. Apenas unos minutos después, la luz cambió radicalmente cuando el sol desapareció detrás de las nubes.

2. Los filtros adecuados.

Aquí, los filtros más adecuados en mi caso, se reducen a tres, y posiblemente dos. El principal es mi filtro GND 3-stop hard edge, del cuál he hablado en varias ocasiones (aquí y aquí, entre otros), ya que me permite oscurecer la parte de la escena más iluminada (normalmente la que incluye el sol) y resaltar la que tiene menos luminosidad (muchas veces las rocas en primer plano, e incluso el mar en la mitad inferior del recuadro).

El segundo filtro es una variación del primero: un GND 3-stop (o a veces sólo 2-stop) soft edge. Es similar al primero, pero incluye un paso mucho más gradual de la parte oscura a la clara en el filtro, suavizando el límite entre ambas zonas de la composición.

El tercer filtro, y muchas veces el más relevante en ciertas fotografías es un filtro de densidad neutra. Muy simple: un filtro que oscurece la escena completamente, en varios stops. Yo uso un filtro neutro de 3 stops, que me permite bajar mucho la velocidad de obturación. ¿Para qué? Muy obvio: para lograr exposiciones más largas, las cuales, con la participación del mar, permiten lograr un suavizado de las aguas, tema que también mencioné antes en el suavizado de aguas de un lago. El segundo efecto de este filtro es acentuar el rojo en la fotografía, justamente al aumentar el tiempo de exposición y permitir que la cámara capte más de la luz en su espectro rojo.

Atardecer en Pelluhue, Región del Maule

La combinación de aguas en movimiento, con espuma estática, junto a una larga exposición, permitieron lograr una combinación muy llamativa en este recodo de la costa de Pelluhue, en un atardecer de Julio.

3. Composición

La composición de este tipo de fotografías es totalmente dependiente de cada fotógrafo y sería inútil establecer reglas definidas en este tema. Pero puedo compartir cuáles son las decisiones de composición que más utilizo.

  • Agregar un objeto fijo en primer plano. Típicamente rocas, o pequeñas piedras, hasta una concha. Si se trata de una fotografía de larga exposición, en que las aguas se suavizan, el efecto logra mucho mayor dramatismo cuando esta “espuma” contrasta con algo fijo.
  • Si no hay nubes, dejar el horizonte muy arriba en el recuadro. Un cielo plano, por mucho color que logre capturarse, pierde atractivo. Si hay nubes, sin duda vale la pena considerarlas en la composición, pero si no las hay, reduzco dramáticamente el área del cielo en el recuadro.
  • Incluir el sol en el horizonte. En ocasiones, vale la pena incluir el sol, pero la exposición debe ser cuidadosamente seleccionada. Evitar que la foto se reviente en el sol (exceso de luminosidad, que haga que se vaya a blanco absoluto), y en caso que suceda, mantener el sol como un objeto pequeño dentro del recuadro.
  • Cuidar la dirección de movimiento de las olas. Con exposiciones largas, el movimiento de las aguas queda en la forma de flujo, como si fuese aguas de un río. Es importante considerar la dirección de ese flujo, de modo de incorporar las curvas o líneas armónicamente con el resto de la composición.
Atardecer en Cachagua, Región de Valparaíso

Este atardecer en Cachagua implicó combinar en una misma composición elementos de la costa, la Isla de Cachagua (santuario de Naturaleza) al fondo, el Sol y las líneas de orilla del agua.

Otros fotógrafos podrán aportar numerosas ideas adicionales, pero creo que estos puntos son de utilidad para quienes recién estén desarrollando habilidades en este tipo de fotografías, en especial, buscando evitar los típicos clichés de fotografía de atardeceres costeros, en especial los que se ven en las tarjetas de saludo e incluso postales.

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En busca del ángulo e iluminación ideal … en Punta del Este

13 04 2012

Alguien podría comentar: “… ¿Ideal para qué?”

Sin duda, estoy de acuerdo. La composición y exposición “ideal” es un concepto en cierto grado subjetivo, ya que depende de qué se quiera lograr.

Playa Mansa, Punta del Este, UruguayBueno, este es un caso particular que vale la pena compartir.

Me encontré revisando unas fotografías que hice hace unos años en Punta del Este, Uruguay. Un viaje y un lugar simplemente extraordinarios. Las oportunidades fotográficas abundan y es cosa de estar listo con cámara en mano cuando las condiciones se presentan con la mejor luz.

¿Fotos de playa? Oportunidades sobran. Imagínate una península que apenas cubre unas 4 cuadras de ancho, otras 10 de largo y rodeada de playas a cada flanco de esta entrada en mar. ¿Más playas? Visita alguna de las islas inmediatas, como la Isla Gorriti.

En fin, oportunidades de fotos, por millones.

Pero dentro de estas oportunidades, a los fotógrafos de viaje, nos interesa capturar – entre otras varias cosas – los íconos reconocibles del lugar. Monumentos, iglesias, escenarios naturales, etc.

Nada nuevo en eso.

Graffiti en el monumento de la mano, Punta del Este, Uruguay

Graffiti en el monumento de la mano, Punta del Este, Uruguay

Pero el desafío que enfrenté en ese viaje se podía anticipar Uno de los íconos más reconocidos de Punta del Este es el monumento de la mano que está en la playa brava, la playa oriental de la península. Es un lugar totalmente reconocido por todo el mundo que sabe algo de Punta del Este, por lo que era evidente incluirlo en las fotos de la visita.

Pero la realidad en directo planteó condiciones que no facilitarían obtener la foto. Apenas me acerqué a estos característicos dedos, me encontré con graffiti cubriendo prácticamente todas las superficies visibles. Manchas de pintura nueva, cubriendo graffitis anteriores, complementaban una combinación que deslucía tremendamente este reconocido monumento.

Pero irme sin una foto de esta mano no era una opción, por lo que barajé dos posibilidades. La primera, recurrir a a Photoshop para hacer desaparecer digitalmente las manchas, tal como ya lo había hecho anteriormente con el Vapor Amadeo, en la Estancia San Gregorio, a orillas del Estrecho de Magallanes. Pero en esa ocasión, al igual que en esta, mi principal medio de captura era diapositivas, por lo que opté por buscar un ángulo e iluminación que me permitieran reducir, o derechamente, esconder estas manchas.

Entonces, primero calzar con condiciones de luz que ofrezcan alternativas de luz-sombra para poder jugar con ellas. Y segundo, buscar un ángulo en que las sombras naturales permitieran disminuir o esconder las manchas.

Fue así que volví más tarde, cuando el sol se acercaba más al horizonte, para buscar ángulos en los que los dedos estuviesen marcadamente en sombras y ver cómo poder componer alguna foto – idealmente sin gente, lo cual fue otro desafío de paciencia – para finalmente llevarme mi recuerdo icónico de Punta del Este.

El mejor resultado de esa sesión, en las siguientes dos fotografías.

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay.
Foto original de diapositiva Fuji Velvia 100.

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay
Foto original de diapositiva Fuji Velvia 100.





Piedra de la Iglesia, Constitución

3 03 2011

Cuando el efecto del terremoto de Febrero 2010 comenzaba a diluirse, cumplimos un año hace unos pocos días y los recuerdos comenzaron a intensificarse. En esos días no saqué fotos, no quise, no pude. y tampoco quiero entrar en las clásicas “antes y después”. Nada de eso. Mucho más simple.

La foto que presento muestra uno de los grandes íconos de Constitución, una de las localidades costeras más afectadas por dicho terremoto y en especial el posterior Tsunami. La gran roca que se ve es la Piedra de la Iglesia, parte del Santuario de la Naturaleza Rocas Océanicas de Constitución, que incluye otras varias formaciones rocosas que son muy fotografiadas por los turistas prácticamente todo el año.

La foto fue tomada hace algunos años, el 2007, en una corta visita que hice en Mayo de ese año. El cielo amenazante nublado fue un aporte al dramatismo de la escena, lo cual me motivó a buscar diferentes composiciones. La que más me gustó fue ésta, en la cual logré ubicar la cámara en el trípode muy bajo, sobre una roca de formas curiosas. Luego compuse el resto de la escena para incluir esta icónica Piedra de la Iglesia.

Ojalá les guste y sin duda, con esto, un gran saludo para la gente de Constitución, que aún están en proceso de reconstrucción.

Piedra de la Iglesia, Constitución, Reg. Maule, Chile





Dos imágenes HDR en la costa

17 02 2011

Una visita de hace un par de meses a la costa de la V Región de Chile, me planteó una serie de desafíos de luz que fui resolviendo con diferentes técnicas, entre las cuales volví a recurrir a la alternativa HDR en software. Esta idea se basa en capturar diferentes versiones de una misma escena, cambiando la luminosidad de ésta en cada versión. Cierta parte de la escena quedará mejor expuesta en una de las versiones, mientras que otras serán mejor capturadas por las otras versiones. En fotografías de paisajes, esto típicamente ocurre al combinar el cielo iluminado a pleno día, con áreas que están en sombras o son más oscuras por definición.

Fue así que me encontré con estas dos situaciones que presento a continuación, insistiendo especialmente en que el resultado “no parece HDR” como incluso llegó a apreciar un amigo fotógrafo cuando se las mostré. El no parecer HDR se interpreta como que el resultado quedó tan natural como el ojo humano lo aprecia en la realidad y es precisamente el objetivo perseguido por esta técnica.

Cactus entre las Rocas, Isla Seca, Zapallar

Cactus en Isla Seca de Zapallar, Región de Valparaíso, Chile

Cuando caminaba entre las rocas, me encontré con este pequeño ramo de cactus, cuyo color quise capturar. Pero a la vez, incluir el entorno completo implicaba lidiar con la sombra en la que se encontraban, con el resto del paisaje costero, totalmente iluminado por el sol. Preparé la cámara en auto-bracketing, con tres exposiciones separadas por dos stops de luminosidad. Es decir, una situación bastante extrema, pero que al combinar en el computador logró justamente reflejar la escena que yo mismo me había encontrado en este rincón de la costa.

Datos fotografía

  • Tres exposiciones, con dos stops de diferencia en tiempo de exposición entre c/u: 1/50 seg, 1/13seg, 1/3 seg.
  • F18, ISO 250, 18mm, trípode.

Algas Marinas en Playa Las Cujas, Cachagua

Playa Las Cujas, Cachagua, Región de Valparaíso, Chile

Apenas unos kilómetros al sur de Zapallar, la playa Las Cujas marca el límite norte del balneario de Cachagua. Es una playa más bien chica, poco conocida y rara vez sobrepoblada. Pero hermosa. Rodeada de roqueríos, con aguas calmas y transparentes.

Mi primera visita a la playa fue en Noviembre pasado y entrando me maravillé con las arenas blancas y su mar esmeralda. Casi como una postal cliché.

Pero aparte de las típicas fotos de playa, busqué hacer una foto diferente, que pudiese mostrar otro ángulo representativo, pero poco recurrido. Con esta idea en mente, me encontré con un montón de algas marinas en una orilla y me concentré en composiciones que destacaran las algas en primer plano, pero a la vez mostraran el resto del entorno. El problema apareció en las primeras tomas, cuando resultó evidente que para lograr equilibrar la luz difusa de ese momento en las blancas arenas, tendría que sacrificar la correcta exposición de las algas. Salieron oscuras en todas las tomas, lo cual me motivó a probar nuevamente la técnica HDR. Así, configuré la cámara para un bracketing de tres exposiciones con 1.3 stops de diferencia entre cada una y luego armé la imagen combinada con Photomatix.

Datos fotografía

  • Tres exposiciones, con 1.3 stops de diferencia en tiempo de exposición entre c/u: 1/100 seg, 1/40seg, 1/15 seg.
  • F16, ISO 200, 18mm, trípode.




Simplemente .. pelícanos

29 03 2010

Hace semanas que no me sentaba con calma a mirar alguna foto para compartir acá. Hoy no era la excepción, hasta que sin pensar, me encontré revisando una carpeta de fotos de aves marinas que tengo en mi disco portátil. Me encontré casi de entrada con esta misma foto de pelícanos, que incluso ya fue utilizada en un calendario hace unos años. He aquí la foto:

A ver … ésta es una de esas fotos de un momento fortuito. No puedo decir que totalmente dependiente de la suerte, sino que como se denomina en inglés “Serendipity”, refiriéndose a esos curiosos momentos en el tiempo en que ciertas cosas parecen alinearse mágicamente.

En mi caso, me encontraba de visita en uno de los balnearios de la costa de Florida, en EEUU, varios kilómetros al Norte de Miami. Específicamente Deerfield Beach. Como parte del recorrido turístico local, fuimos a la playa principal y particularmente su muelle. Luego de algunas fotos de los alrededores, miré hacia abajo y me encontré esta pequeña bandada de pelícanos, hasta cierto punto ordenados. Apunté con la cámara y casi en ese mismo momento algunos comenzaron a alinearse, apuntando hacia el mismo lugar. Si hubiesen quedado perfectamente alineados considero que la foto habría quedado demasiado artificial, difícil de creer, pero tal como quedó ofrece una armonía curiosa, casi divertida.

Ojalá la disfruten.

Rodrigo