El teléfono rojo de calle Nueva York

19 04 2014

¿Te pasa que cuando ves una fotografía tomada hace mucho tiempo, te sorprenden los cambios en los lugares y/o las personas fotografiadas?

Dependiendo de cuánto hayan cambiado …

Reconozco que me encanta ver fotos antiguas de lugares conocidos, más aún cuando es posible apreciar el “antes y después”. En cada ocasión trato de ver detalles que evidencien el cambio, en especial para fotografías tomadas décadas antes. En el fondo, esas fotos antiguas bien compuestas y expresivas, me son innegablemente atractivas cuando se trata de lugares que conozco.

Pero hace pocos días me tocó enfrentarme a un caso en el que yo mismo fui el fotógrafo de las imágenes antes y después.

Hace cerca de 10 años hice una toma interesante de la Calle Nueva York, en el centro de Santiago de Chile. Esta corta calle peatonal, se caracteriza por tener su propio estilo e impronta. Sus añosos y omnipresentes adoquines, el par de fuentes que luce, y en especial, los clásicos edificios que la flanquean, son parte de la identidad que todos los santiaguinos rápidamente asignamos a este ícono de nuestra ciudad.

Por lo mismo, en esa ocasión hace varios años (año 2003), quise destacar algo de lo clásico de esta calle, a su vez, buscando iluminaciones y coloridos que dieran la sensación de ser una calle tradicional. El resultado de esa sesión de fotos fue más que positivo, e incluso, pocos tiempo después, la reconocida revista mexicana Escala, dedicada a viajes y destinos, eligió una de estas fotografías para uno de sus reportajes destacados, dedicado precisamente a Santiago Tradicional.

Artículo en Revista Escala (México, 2007)

Esta fotografía tiene como protagonista un teléfono público de un rojo contrastado con el entorno más grisáceo de los edificios. Si bien, el teléfono puede haber dado un tono tecnológico a lo que buscaba ser una escena urbana más tradicional, ese mismo elemento tecnológico ya se transforma en parte de la historia pasada, debido a la avasallante presencia de la telefonía móvil, la cual hizo de estos aparatos algo obsoleto en años recientes.

Fue precisamente en este mismo punto en el que me detuve hace pocos días. Recordé esa foto original y me encontré de frente con el panel que sostenía ese teléfono. El tiempo y la historia dejaron su huella en apenas una década, ayudado por aquellos aprovechadores del espacio para poner avisos.

Calle Nueva York. Abril 2014

Calle Nueva York. Abril 2014

Fácilmente podría tender hacia lamentar el deterioro del que fue el protagonista de la foto publicada originalmente, pero la verdad es que es también cierto que en cualquier contexto urbano, el cambio es a veces más esperable que la inmovilidad.

… y, justamente,  para congelar una escena en el tiempo, tengo las fotografías de hace una década.

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Los Círculos en el Salar de Atacama

29 09 2012

He tenido el extraordinario placer de visitar el Salar de Atacama en cuatro oportunidades. Las últimas tres derechamente dedicado a la fotografía. En cada una de éstas he podido maravillarme con el profundo contraste entre un cielo azul, los intensos colores de la cordillera, y el blanco potente de las costras de sal, entre las que se encuentran unas sorprendentes lagunas que albergan algunas de las especies de aves, mamíferos y reptiles más resistentes de todo el catálogo natural de Chile.

Tanta maravilla visual es más que suficiente para estimular el ojo fotográfico de cualquiera. Oportunidades fotográficas aparecen en cada ángulo y escenario, y fue así como en un par de viajes hice diversas imágenes del Salar, en diferentes ángulos y con diferentes luces, engrosando valiosamente nuestro stock de fotografías de la región.

Salar de Atacama y Cerro Kimal

Salar de Atacama y Cerro Kimal

A la vez y por mi parte, antes de viajar a un lugar, acostumbro investigar las fotografías del lugar. Hace años, esto lo hacía por medio de libros de fotografía, revistas, e incluso tarjetas postales. Hoy es algo más simple: Google Images. Esta alternativa moderna tiene una particular distractora desventaja: las fotografías que aparecen, no siempre son adecuadamente motivantes o estimulantes, pero de todos modos permite tener una idea de las fotografías posibles de realizar.

En el caso del salar, había cierto tipo de escenas que me llamaban profundamente la atención. Muy simple: en ciertos lugares del salar es posible encontrar formas hexagonales/circulares en las costras de sal. Casi como un diseño de baldosas bien diseñadas, puestas sobre un suelo blanco. Creo que a todos nos llama siempre la atención encontrar un patrón visual, ordenado, bien diseñado, en la propia naturaleza. Quizás subconscientemente queremos pensar que hay un verdadero plan de diseñador detrás de las cosas naturales.

Por ello, lograr encontrar estos escenarios había sido una de las motivaciones en varios de estos viajes fotográficos. Pero sin contar con más detalles de su ubicación particular, no logré encontrarlos en los dos viajes fotográficos anteriores, donde además había un sinfín de otros destinos y fotografías que hacer en este extraordinario destino del Norte de Chile.

Finalmente, en el tercer viaje fotográfico, logré encontrar un escondido camino lateral, que parecía adentrarse en el salar sin ningún destino claro. Un par de kilómetros después, aparecieron esas formas curiosas, calzando a la perfección con las horas finales de la luz del sol. Rápidamente armé el equipo fotográfico y buscando diversas composiciones con lente angular, me di el gusto que tenía pendiente hace años.

La siguiente es una breve muestra de esa breve jornada de fotografía de los Círculos en el Salar de Atacama.

Salar de Atacama con las curiosas costras de Sal

Salar de Atacama con las curiosas costras de Sal

Salar de Atacama con las curiosas costras de Sal

Salar de Atacama con las curiosas costras de Sal

Salar de Atacama con las curiosas costras de Sal

Salar de Atacama con las curiosas costras de Sal

El autor, en pleno Salar de Atacama - Foto: Javiera Sandoval

El autor, en pleno Salar de Atacama – Foto: Javiera Sandoval





Atardeceres Costeros

13 07 2012

Recuerdo lejanamente una conversación que tuve a fines de los noventa. Simplemente era uno de los clásicos argumentos: ¿qué es mejor, el interior o la costa?

En ese entonces, recién iniciándome en las técnicas de fotografía de naturaleza, fui sumamente categórico: “Prefiero un paisaje de bosques, montañas, ríos o lagos”. De hecho, el mar me parecía demasiado ajeno.

Atardecer en Playa de Pichidangui

En esta composición el reflejo del sol en una delgada capa de agua se combina a la perfección con las líneas naturales en la arena de la playa.

Pero mi posición ha cambiado radicalmente en los últimos años. Incluso poco después de esa conversación, el año 2000, hice la que sería la primera de muchas visitas a la costa en invierno, donde experimenté uno de los atardeceres costeros más dramáticos que he tenido hasta hoy.

Incluso hoy, doce años después de esa experiencia, tengo dentro de mis actividades frecuentes, las visitas a la costa, en todo el año, buscando re-inventar cada vez el clásico cliché del atardecer en el mar.

El Atractivo de un Atardecer Costero

¿Qué hace que los atardeceres en la costa sean tan atractivos? Es una combinación simple, pero muy poderosa. Dentro del espectro de colores que tiene la luz del sol, la gama de los rojos es la que se mantiene cuando el sol comienza a esconderse en el horizonte. Todos los objetos se tiñen de naranjos y rojos, ofreciendo una escena muy diferente a la que se ve durante el día.

Atardecer en Piedra de la Iglesia, Constitución

En este atardecer, el balance entre el sol y la reconocible silueta de la Piedra de la Iglesia, se complementan con un patrón de rocas en primer plano.

¿Ocurre esto al amanecer? En términos prácticos, efectivamente ocurre y así me ha tocado en algunas localidades, pero gran parte de la costa chilena está flanqueada por altas montañas de la Cordillera de la Costa. Por ello, cuando los rayos del sol son más horizontales, no tenemos iluminación directa, al estar estos cerros de por medio.

Pero no bastan los colores, hay otros elementos, como las nubes en el cielo y en el horizonte, que muchas veces toman un protagonismo mayor en estos momentos de luz rojiza. Si a eso sumamos el hipnótico efecto de las olas, entrando y saliendo en una playa, o entre roqueríos, tenemos una combinación que difícilmente pasa desapercibida por cualquier espectador.

Atardecer en Zapallar, Región de Valparaíso

Esta foto se hizo un buen rato después de la puesta de sol, lo que junto a un filtro de densidad neutra, permitió una exposición de 10 segundos que suavizó las olas que pasaban entre las rocas en primer plano.

Fotografía de Atardeceres Costeros

Tomando todo esto en cuenta, pero principalmente motivado por la fotografía de naturaleza que domina gran parte de mis paseos y viajes, he ido puliendo algunas técnicas y decisiones de composición a través del tiempo. No pretendo con estas ideas acotar todas las posibilidades de fotografía de los atardeceres costeros, pero al menos mencionar cuáles son las técnicas que más utilizo y con mejores resultados.

1. El momento preciso.

La luz no es la misma durante todo el proceso del atardecer. Esto ya lo mencioné en un post reciente titulado “Anatomía de un Atardecer”, y lo aplico en cada ocasión, e incluso anteriormente ya había mencionado la importancia de estar “en el lugar correcto, en el momento adecuado”. Esto me lleva a estar preparado para la luz precisa con cierta anticipación, por lo que busco el lugar para la composición antes de que se den las condiciones de luz. A veces el momento no se da: justo unas nubes taparon el sol en los momentos finales, o bien el ángulo no es el preciso, pero de todos modos he visto que es sumamente relevante elegir el lugar y el momento con cierta anticipación para lograr los mejores resultados. Incluso, junto a Isabel Margarita, nos ha tocado esperar en el auto – evitando el frío de los atardeceres costeros en invierno – para salir sólo algunos minutos antes de la luz ideal.

Atardecer en Antofagasta

Este atardecer, con el sol aún visible, requirió de varios elementos para buscar el balance de luminosidad. Apenas unos minutos después, la luz cambió radicalmente cuando el sol desapareció detrás de las nubes.

2. Los filtros adecuados.

Aquí, los filtros más adecuados en mi caso, se reducen a tres, y posiblemente dos. El principal es mi filtro GND 3-stop hard edge, del cuál he hablado en varias ocasiones (aquí y aquí, entre otros), ya que me permite oscurecer la parte de la escena más iluminada (normalmente la que incluye el sol) y resaltar la que tiene menos luminosidad (muchas veces las rocas en primer plano, e incluso el mar en la mitad inferior del recuadro).

El segundo filtro es una variación del primero: un GND 3-stop (o a veces sólo 2-stop) soft edge. Es similar al primero, pero incluye un paso mucho más gradual de la parte oscura a la clara en el filtro, suavizando el límite entre ambas zonas de la composición.

El tercer filtro, y muchas veces el más relevante en ciertas fotografías es un filtro de densidad neutra. Muy simple: un filtro que oscurece la escena completamente, en varios stops. Yo uso un filtro neutro de 3 stops, que me permite bajar mucho la velocidad de obturación. ¿Para qué? Muy obvio: para lograr exposiciones más largas, las cuales, con la participación del mar, permiten lograr un suavizado de las aguas, tema que también mencioné antes en el suavizado de aguas de un lago. El segundo efecto de este filtro es acentuar el rojo en la fotografía, justamente al aumentar el tiempo de exposición y permitir que la cámara capte más de la luz en su espectro rojo.

Atardecer en Pelluhue, Región del Maule

La combinación de aguas en movimiento, con espuma estática, junto a una larga exposición, permitieron lograr una combinación muy llamativa en este recodo de la costa de Pelluhue, en un atardecer de Julio.

3. Composición

La composición de este tipo de fotografías es totalmente dependiente de cada fotógrafo y sería inútil establecer reglas definidas en este tema. Pero puedo compartir cuáles son las decisiones de composición que más utilizo.

  • Agregar un objeto fijo en primer plano. Típicamente rocas, o pequeñas piedras, hasta una concha. Si se trata de una fotografía de larga exposición, en que las aguas se suavizan, el efecto logra mucho mayor dramatismo cuando esta “espuma” contrasta con algo fijo.
  • Si no hay nubes, dejar el horizonte muy arriba en el recuadro. Un cielo plano, por mucho color que logre capturarse, pierde atractivo. Si hay nubes, sin duda vale la pena considerarlas en la composición, pero si no las hay, reduzco dramáticamente el área del cielo en el recuadro.
  • Incluir el sol en el horizonte. En ocasiones, vale la pena incluir el sol, pero la exposición debe ser cuidadosamente seleccionada. Evitar que la foto se reviente en el sol (exceso de luminosidad, que haga que se vaya a blanco absoluto), y en caso que suceda, mantener el sol como un objeto pequeño dentro del recuadro.
  • Cuidar la dirección de movimiento de las olas. Con exposiciones largas, el movimiento de las aguas queda en la forma de flujo, como si fuese aguas de un río. Es importante considerar la dirección de ese flujo, de modo de incorporar las curvas o líneas armónicamente con el resto de la composición.
Atardecer en Cachagua, Región de Valparaíso

Este atardecer en Cachagua implicó combinar en una misma composición elementos de la costa, la Isla de Cachagua (santuario de Naturaleza) al fondo, el Sol y las líneas de orilla del agua.

Otros fotógrafos podrán aportar numerosas ideas adicionales, pero creo que estos puntos son de utilidad para quienes recién estén desarrollando habilidades en este tipo de fotografías, en especial, buscando evitar los típicos clichés de fotografía de atardeceres costeros, en especial los que se ven en las tarjetas de saludo e incluso postales.





En busca del ángulo e iluminación ideal … en Punta del Este

13 04 2012

Alguien podría comentar: “… ¿Ideal para qué?”

Sin duda, estoy de acuerdo. La composición y exposición “ideal” es un concepto en cierto grado subjetivo, ya que depende de qué se quiera lograr.

Playa Mansa, Punta del Este, UruguayBueno, este es un caso particular que vale la pena compartir.

Me encontré revisando unas fotografías que hice hace unos años en Punta del Este, Uruguay. Un viaje y un lugar simplemente extraordinarios. Las oportunidades fotográficas abundan y es cosa de estar listo con cámara en mano cuando las condiciones se presentan con la mejor luz.

¿Fotos de playa? Oportunidades sobran. Imagínate una península que apenas cubre unas 4 cuadras de ancho, otras 10 de largo y rodeada de playas a cada flanco de esta entrada en mar. ¿Más playas? Visita alguna de las islas inmediatas, como la Isla Gorriti.

En fin, oportunidades de fotos, por millones.

Pero dentro de estas oportunidades, a los fotógrafos de viaje, nos interesa capturar – entre otras varias cosas – los íconos reconocibles del lugar. Monumentos, iglesias, escenarios naturales, etc.

Nada nuevo en eso.

Graffiti en el monumento de la mano, Punta del Este, Uruguay

Graffiti en el monumento de la mano, Punta del Este, Uruguay

Pero el desafío que enfrenté en ese viaje se podía anticipar Uno de los íconos más reconocidos de Punta del Este es el monumento de la mano que está en la playa brava, la playa oriental de la península. Es un lugar totalmente reconocido por todo el mundo que sabe algo de Punta del Este, por lo que era evidente incluirlo en las fotos de la visita.

Pero la realidad en directo planteó condiciones que no facilitarían obtener la foto. Apenas me acerqué a estos característicos dedos, me encontré con graffiti cubriendo prácticamente todas las superficies visibles. Manchas de pintura nueva, cubriendo graffitis anteriores, complementaban una combinación que deslucía tremendamente este reconocido monumento.

Pero irme sin una foto de esta mano no era una opción, por lo que barajé dos posibilidades. La primera, recurrir a a Photoshop para hacer desaparecer digitalmente las manchas, tal como ya lo había hecho anteriormente con el Vapor Amadeo, en la Estancia San Gregorio, a orillas del Estrecho de Magallanes. Pero en esa ocasión, al igual que en esta, mi principal medio de captura era diapositivas, por lo que opté por buscar un ángulo e iluminación que me permitieran reducir, o derechamente, esconder estas manchas.

Entonces, primero calzar con condiciones de luz que ofrezcan alternativas de luz-sombra para poder jugar con ellas. Y segundo, buscar un ángulo en que las sombras naturales permitieran disminuir o esconder las manchas.

Fue así que volví más tarde, cuando el sol se acercaba más al horizonte, para buscar ángulos en los que los dedos estuviesen marcadamente en sombras y ver cómo poder componer alguna foto – idealmente sin gente, lo cual fue otro desafío de paciencia – para finalmente llevarme mi recuerdo icónico de Punta del Este.

El mejor resultado de esa sesión, en las siguientes dos fotografías.

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay.
Foto original de diapositiva Fuji Velvia 100.

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay
Foto original de diapositiva Fuji Velvia 100.





Ojos Animales

20 02 2012

Hace algunos años, el gran fotógrafo de naturaleza, Frans Lanting, publicó un libro llamado expresivamente “Eye to Eye”, en el cual se luce con fotografías de fauna en diferentes enfoques, destacándose las imágenes de retratos íntimos de la fauna. Una de sus “marcas registradas” es lograr imágenes de fauna, en poses o ángulos que sugieren cualidades humanas, como emociones. Por ej, un ave rapaz con una mirada de enojo, o un loro con una sonrisa. Esta antromorfización es uno de los principales atractivos de las mundialmente famosas fotos de Lanting.

Personalmente no me considero un fotógrafo experto en fauna aún. He buscado desarrollar técnicas y lograr fotografías cada vez más expresivas y llamativas, aún considerando que me quedan varios pasos por avanzar y algo de equipo por adquirir. Pero me sentí motivado a compartir esta pequeña colección de fotos con Uds. El título “Ojos Animales”, se centra en que todas estas fotos se asemejan y a la vez difieren unas de otras, en que todas muestran ojos claros y expresivos de los animales retratados, pero los ojos de cada especie y su mirada se presentan en forma diferente.

Sin más introducción, los invito a ver mi pequeña colección de “Ojos”.

Ojos Verdes de un Cormorán

Ojos Verdes (Cormorán)

Ojos Rojos de un Halcón Bailarín

Ojos Rojos (Bailarín)

Ojos Negros de un Tiuque

Ojos Negros (Tiuque)

Ojos Cerrados de un Zorro Chilla

Ojos Cerrados (Zorro Chilla)

Ojos Perlados de un Flamenco Chileno

Ojos Perlados (Flamenco Chileno)

Ojos Amarillos de una Garza Chica

Ojos Amarillos (Garza Chica)

Ojos Enojados de un Jote Cabeza Negra

Ojos Enojados (Jote Cabeza Negra)

Ojos Café de un Aguilucho

Ojos Café (Aguilucho)

Ojos Somnolientos de una Vizcacha

Ojos Somnolientos (Vizcacha)

Fin





Feliz 2012

1 01 2012

Los mejores deseos para este 2012 (para aquellos que se rigen por el calendario gregoriano, por supuesto :-)).

Mi confesión de entrada: este año no vi fuegos artificiales; pasé las 12 y minutos posteriores en un gran salón, en una fiesta. Pero aún así, quise compartir fotos de fuegos artificiales que hice hace algunos años, tanto en Viña/Valparaíso, como en Santiago.

Un abrazo.

Fuegos Artificiales Valparaíso

Fuegos Artificiales en Valparaíso

Fuegos Artificiales Viña del Mar

Fuegos Artificiales en Viña del Mar, Muelle Vergara

Fuegos Artificiales en Valparaíso

Fuegos Artificiales en Valparaíso

Fuegos Artificiales en Santiago

Fuegos Artificiales en Santiago, Cerro Calán

¿Qué se necesita para fotos de fuegos artificiales? No es tan fácil. A pesar de la cantidad de luz que emiten los estallidos, estamos hablando de condiciones de luz muy limitadas, por lo que hay que considerar:

  • Aumentar el ISO a un máximo razonable según la cámara. Las nuevas DSLR andan más o menos bien con el ruido hasta ISO 800. Incluso es posible darle un poco más.
  • Aún así, conviene mantener un tiempo de exposición algo más largo. 1/4 seg al menos, idealmente 1 segundo. Esto implica el uso obligatorio de trípode.
  • Se puede usar un F/5.6 sin problema de lograr foco. De hecho, el foco siempre debe estar en infinito.

 





Doble HDR

4 12 2011

Hace un tiempo ya toqué el tema de las técnicas para manejar alto rango dinámico de exposición en fotografía, incluso mencionando en otras varias ocasiones mi histórica preferencia de usar filtros GND para balancear los extremos luminosos de una escena.

Sin ánimo de volverme técnico – nuevamente – en esta ocasión, prefiero simplemente compartir una escena que presencié en las afueras de Talca, en plena Primavera 2011, en que se conjugaron a la perfección las hermosas flores del campo, algunas nubes precisamente ubicadas en el horizonte, y la última hora de sol de aquel día.

Las primeras mediciones de luz, en que incluí el sol en el fondo y las flores, ya sin sol, en primer plano, evidenciaron que la diferencia de luminosidad haría imposible captar todo en una sola toma.

Entonces, rápidamente agregué mi favorito filtro GND 3-stop hard-edge, modelo Galen Rowell y fabricado por Singh-Ray (GND o en este caso: “HDR 1”). Con este filtro ya logré equiparar un poco más el gran rango de luces de estos extremos, pero aún parecía demasiado.

Pradera en el Maule al atardecer

Así que recurrí a la segunda herramienta obvia: exposiciones en bracketing con 2-stops de separación de exposición (HDR 2), para luego juntarlas en el computador por medio de un proceso de mapeo de tonos (tone-mapping). En simple: GND + HDR. Sumando estas dos técnicas, logré un tremendo resultado que recién pude ver terminado al estar en el computador.

Hice varias composiciones, pero ésta es una de las que más me gustó, porque además capturé el contorno de las flores iluminadas por el sol en el fondo.

Pradera en el Maule al Atardecer

Viendo alguna forma de complementar este resultado, además de cambiar el formato de la composición, de una foto horizontal, a una vertical, hice nuevas pruebas. La primera, con el mismo tipo de exposición que la anterior en formato horizontal. Pero luego intenté algo distinto, aprovechando que las nubes cambiaban su filtro sobre el sol en la medida que éste se iba poniendo. Decidí agregar un flash de relleno para levantar las flores de primero plano.

Pradera en el Maule al atardecer

Pradera en el Maule al atardecer. Fotografía lograda con tres tomas en diferente exposición y combinadas con software HDR. Además, filtro GND 3-stops hard-edge y trípode.

Pradera en el Maule al atardecer

Pradera en el Maule al atardecer. Imagen lograda con filtros GND 3-stops hard-edge, y además con flash de relleno.

¿Conclusión? Bueno, finalmente me quedo con la sensación clara de que hay ocasiones en que el HDR de computador resulta un complemento perfecto a técnicas con filtros y flash para lograr exposiciones balanceadas con escenas de alto rango de iluminación y que siempre vale la pena probar algunas alternativas diferentes en el mismo lugar, para luego decidir cuál logró la mejor rendición de las reales sensaciones del momento.