Detalles que Describen un Destino

22 01 2014

Dado que gran parte de los destinos que recorremos junto a Isabel Margarita terminan siendo incluidos en nuestro banco de fotos, varias de las fotos que hacemos se enfocan en los íconos y puntos más reconocibles de estos lugares. Puedo pensar ejemplos de estos íconos en destinos tan extremos como: el Reloj de la Plaza de Armas de Iquique, el Puente Golden Gate en San Francisco, o la catedral Grossmunster de Zürich, en Suiza.

Pero una experiencia de viaje es mucho más que los íconos del lugar, obviamente. Para muchos viajeros, son las sensaciones en general: vistas, olores, sonidos, personas. Sería fantástico tener algún tipo de dispositivo que fuese capaz de captar todas estas sensaciones y luego reproducirlas para volver a sentir la experiencia.

Pero sabemos que michas veces una buena imagen nos produce un efecto interno que evoca las sensaciones originales. O algo por el estilo.

Por ello, como motivado fotógrafo de viajes y aventuras, he buscado abrir aún más mis ojos para capturar de mejor manera la esencia de la experiencia al visitar un lugar nuevo. Siempre me ayuda mucho comenzar por los lugares e íconos más reconocibles, ya que son esos los puntos y escenas que ayudan a conocer parte de la identidad del lugar. Pero es sólo el punto de partida.

Buscando los Detalles de Querétaro

Para este caso, tomaré como ejemplo la ciudad de Querétaro, a un par de horas de Ciudad de México. Es una ciudad con una tremenda historia, pero también con un gran desarrollo moderno. Llegué a ella como turista con poco conocimiento, dado que el propósito del viaje tenía que ver con proyectos de tecnología. Pero una rápida investigación previa demostró un lugar con una tremenda potencia en historia y cultura de México.

Una de mis primeras fotos en el día que llegué – mi único día libre – fue del reconocible Arco de Querétaro. Una estructura histórica, realmente imponente, que le da una identidad evidente a la ciudad. Miles de postales del lugar lo demuestran. Fue así, que logré esta imagen, entre otras similares.

Arcos de Querétaro

Pero un recorrido como turista por la ciudad, en particular por su centro histórico, me permitió apreciar más los detalles que finalmente hacen la experiencia total. Entre las cosas que vi estaba la extraordinaria comida mexicana (con un gusto especial que logré por la comida Oaxaqueña, en particular), así como las iglesias históricas, los jardines tan estudiados, las pequeñas muestras de fauna urbana, y la estética evidentemente influenciada por esa única combinación entre colonización y la fuerte identidad de los pueblos originarios.

A continuación, una serie de fotografías, que en mi visión, son parte de la experiencia de visitar Querétaro.

Mariposa en Querétaro

“Alas Negro-Amarillas”.
Desde que vi esta mariposa volando por el centro de la ciudad, me llamó mucho la atención. Su intenso negro, contrastando con el amarillo de sus líneas y del día, además del gran tamaño, eran una invitación inevitable. La seguí unos minutos hasta que se posó en un árbol de una plaza, dándome espacio suficiente para lograr ésta y otras fotos.

Fachada de Restaurante en Querétaro

“Mi Casa es su Casa”.
Cuando pasé frente a este restaurante, la fachada me trastornó espectacularmente. Era imposible no quedarse observando cada pieza de loza decorada que formaba parte de un todo, que aunque pareciera caótico, tenía una armonía tremenda. ¿Cómo capturar el detalle? El plato central y su fantástico mensaje tenía que ser un protagonista, tal como lo muestra esta foto.

Estatua en Querétaro, México

“Magnífico Personaje”.
Esta estatua, poco más grande que una persona normal, me cautivó. Estaba en la mitad de un paseo peatonal: imposible no verla. A su vez, la magnificencia del personaje, su ornamenta, y pose, me motivaron a varias fotos.

Diversas postales de Querétaro, México

“Postales de Querétaro”.
Esta colección busca mostrar, en sólo 5 diferentes imágenes, un resumen de mi visita de Domingo en la tarde al centro histórico de Querétaro.

¿Les pareció interesante? Les cuento que hace un tiempo diseñamos un taller de fotografía especialmente pensado en viajeros. Más información, como siempre, en nuestro Facebook de NaturaStock.com

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Atardeceres Costeros

13 07 2012

Recuerdo lejanamente una conversación que tuve a fines de los noventa. Simplemente era uno de los clásicos argumentos: ¿qué es mejor, el interior o la costa?

En ese entonces, recién iniciándome en las técnicas de fotografía de naturaleza, fui sumamente categórico: “Prefiero un paisaje de bosques, montañas, ríos o lagos”. De hecho, el mar me parecía demasiado ajeno.

Atardecer en Playa de Pichidangui

En esta composición el reflejo del sol en una delgada capa de agua se combina a la perfección con las líneas naturales en la arena de la playa.

Pero mi posición ha cambiado radicalmente en los últimos años. Incluso poco después de esa conversación, el año 2000, hice la que sería la primera de muchas visitas a la costa en invierno, donde experimenté uno de los atardeceres costeros más dramáticos que he tenido hasta hoy.

Incluso hoy, doce años después de esa experiencia, tengo dentro de mis actividades frecuentes, las visitas a la costa, en todo el año, buscando re-inventar cada vez el clásico cliché del atardecer en el mar.

El Atractivo de un Atardecer Costero

¿Qué hace que los atardeceres en la costa sean tan atractivos? Es una combinación simple, pero muy poderosa. Dentro del espectro de colores que tiene la luz del sol, la gama de los rojos es la que se mantiene cuando el sol comienza a esconderse en el horizonte. Todos los objetos se tiñen de naranjos y rojos, ofreciendo una escena muy diferente a la que se ve durante el día.

Atardecer en Piedra de la Iglesia, Constitución

En este atardecer, el balance entre el sol y la reconocible silueta de la Piedra de la Iglesia, se complementan con un patrón de rocas en primer plano.

¿Ocurre esto al amanecer? En términos prácticos, efectivamente ocurre y así me ha tocado en algunas localidades, pero gran parte de la costa chilena está flanqueada por altas montañas de la Cordillera de la Costa. Por ello, cuando los rayos del sol son más horizontales, no tenemos iluminación directa, al estar estos cerros de por medio.

Pero no bastan los colores, hay otros elementos, como las nubes en el cielo y en el horizonte, que muchas veces toman un protagonismo mayor en estos momentos de luz rojiza. Si a eso sumamos el hipnótico efecto de las olas, entrando y saliendo en una playa, o entre roqueríos, tenemos una combinación que difícilmente pasa desapercibida por cualquier espectador.

Atardecer en Zapallar, Región de Valparaíso

Esta foto se hizo un buen rato después de la puesta de sol, lo que junto a un filtro de densidad neutra, permitió una exposición de 10 segundos que suavizó las olas que pasaban entre las rocas en primer plano.

Fotografía de Atardeceres Costeros

Tomando todo esto en cuenta, pero principalmente motivado por la fotografía de naturaleza que domina gran parte de mis paseos y viajes, he ido puliendo algunas técnicas y decisiones de composición a través del tiempo. No pretendo con estas ideas acotar todas las posibilidades de fotografía de los atardeceres costeros, pero al menos mencionar cuáles son las técnicas que más utilizo y con mejores resultados.

1. El momento preciso.

La luz no es la misma durante todo el proceso del atardecer. Esto ya lo mencioné en un post reciente titulado “Anatomía de un Atardecer”, y lo aplico en cada ocasión, e incluso anteriormente ya había mencionado la importancia de estar “en el lugar correcto, en el momento adecuado”. Esto me lleva a estar preparado para la luz precisa con cierta anticipación, por lo que busco el lugar para la composición antes de que se den las condiciones de luz. A veces el momento no se da: justo unas nubes taparon el sol en los momentos finales, o bien el ángulo no es el preciso, pero de todos modos he visto que es sumamente relevante elegir el lugar y el momento con cierta anticipación para lograr los mejores resultados. Incluso, junto a Isabel Margarita, nos ha tocado esperar en el auto – evitando el frío de los atardeceres costeros en invierno – para salir sólo algunos minutos antes de la luz ideal.

Atardecer en Antofagasta

Este atardecer, con el sol aún visible, requirió de varios elementos para buscar el balance de luminosidad. Apenas unos minutos después, la luz cambió radicalmente cuando el sol desapareció detrás de las nubes.

2. Los filtros adecuados.

Aquí, los filtros más adecuados en mi caso, se reducen a tres, y posiblemente dos. El principal es mi filtro GND 3-stop hard edge, del cuál he hablado en varias ocasiones (aquí y aquí, entre otros), ya que me permite oscurecer la parte de la escena más iluminada (normalmente la que incluye el sol) y resaltar la que tiene menos luminosidad (muchas veces las rocas en primer plano, e incluso el mar en la mitad inferior del recuadro).

El segundo filtro es una variación del primero: un GND 3-stop (o a veces sólo 2-stop) soft edge. Es similar al primero, pero incluye un paso mucho más gradual de la parte oscura a la clara en el filtro, suavizando el límite entre ambas zonas de la composición.

El tercer filtro, y muchas veces el más relevante en ciertas fotografías es un filtro de densidad neutra. Muy simple: un filtro que oscurece la escena completamente, en varios stops. Yo uso un filtro neutro de 3 stops, que me permite bajar mucho la velocidad de obturación. ¿Para qué? Muy obvio: para lograr exposiciones más largas, las cuales, con la participación del mar, permiten lograr un suavizado de las aguas, tema que también mencioné antes en el suavizado de aguas de un lago. El segundo efecto de este filtro es acentuar el rojo en la fotografía, justamente al aumentar el tiempo de exposición y permitir que la cámara capte más de la luz en su espectro rojo.

Atardecer en Pelluhue, Región del Maule

La combinación de aguas en movimiento, con espuma estática, junto a una larga exposición, permitieron lograr una combinación muy llamativa en este recodo de la costa de Pelluhue, en un atardecer de Julio.

3. Composición

La composición de este tipo de fotografías es totalmente dependiente de cada fotógrafo y sería inútil establecer reglas definidas en este tema. Pero puedo compartir cuáles son las decisiones de composición que más utilizo.

  • Agregar un objeto fijo en primer plano. Típicamente rocas, o pequeñas piedras, hasta una concha. Si se trata de una fotografía de larga exposición, en que las aguas se suavizan, el efecto logra mucho mayor dramatismo cuando esta “espuma” contrasta con algo fijo.
  • Si no hay nubes, dejar el horizonte muy arriba en el recuadro. Un cielo plano, por mucho color que logre capturarse, pierde atractivo. Si hay nubes, sin duda vale la pena considerarlas en la composición, pero si no las hay, reduzco dramáticamente el área del cielo en el recuadro.
  • Incluir el sol en el horizonte. En ocasiones, vale la pena incluir el sol, pero la exposición debe ser cuidadosamente seleccionada. Evitar que la foto se reviente en el sol (exceso de luminosidad, que haga que se vaya a blanco absoluto), y en caso que suceda, mantener el sol como un objeto pequeño dentro del recuadro.
  • Cuidar la dirección de movimiento de las olas. Con exposiciones largas, el movimiento de las aguas queda en la forma de flujo, como si fuese aguas de un río. Es importante considerar la dirección de ese flujo, de modo de incorporar las curvas o líneas armónicamente con el resto de la composición.
Atardecer en Cachagua, Región de Valparaíso

Este atardecer en Cachagua implicó combinar en una misma composición elementos de la costa, la Isla de Cachagua (santuario de Naturaleza) al fondo, el Sol y las líneas de orilla del agua.

Otros fotógrafos podrán aportar numerosas ideas adicionales, pero creo que estos puntos son de utilidad para quienes recién estén desarrollando habilidades en este tipo de fotografías, en especial, buscando evitar los típicos clichés de fotografía de atardeceres costeros, en especial los que se ven en las tarjetas de saludo e incluso postales.





En busca del ángulo e iluminación ideal … en Punta del Este

13 04 2012

Alguien podría comentar: “… ¿Ideal para qué?”

Sin duda, estoy de acuerdo. La composición y exposición “ideal” es un concepto en cierto grado subjetivo, ya que depende de qué se quiera lograr.

Playa Mansa, Punta del Este, UruguayBueno, este es un caso particular que vale la pena compartir.

Me encontré revisando unas fotografías que hice hace unos años en Punta del Este, Uruguay. Un viaje y un lugar simplemente extraordinarios. Las oportunidades fotográficas abundan y es cosa de estar listo con cámara en mano cuando las condiciones se presentan con la mejor luz.

¿Fotos de playa? Oportunidades sobran. Imagínate una península que apenas cubre unas 4 cuadras de ancho, otras 10 de largo y rodeada de playas a cada flanco de esta entrada en mar. ¿Más playas? Visita alguna de las islas inmediatas, como la Isla Gorriti.

En fin, oportunidades de fotos, por millones.

Pero dentro de estas oportunidades, a los fotógrafos de viaje, nos interesa capturar – entre otras varias cosas – los íconos reconocibles del lugar. Monumentos, iglesias, escenarios naturales, etc.

Nada nuevo en eso.

Graffiti en el monumento de la mano, Punta del Este, Uruguay

Graffiti en el monumento de la mano, Punta del Este, Uruguay

Pero el desafío que enfrenté en ese viaje se podía anticipar Uno de los íconos más reconocidos de Punta del Este es el monumento de la mano que está en la playa brava, la playa oriental de la península. Es un lugar totalmente reconocido por todo el mundo que sabe algo de Punta del Este, por lo que era evidente incluirlo en las fotos de la visita.

Pero la realidad en directo planteó condiciones que no facilitarían obtener la foto. Apenas me acerqué a estos característicos dedos, me encontré con graffiti cubriendo prácticamente todas las superficies visibles. Manchas de pintura nueva, cubriendo graffitis anteriores, complementaban una combinación que deslucía tremendamente este reconocido monumento.

Pero irme sin una foto de esta mano no era una opción, por lo que barajé dos posibilidades. La primera, recurrir a a Photoshop para hacer desaparecer digitalmente las manchas, tal como ya lo había hecho anteriormente con el Vapor Amadeo, en la Estancia San Gregorio, a orillas del Estrecho de Magallanes. Pero en esa ocasión, al igual que en esta, mi principal medio de captura era diapositivas, por lo que opté por buscar un ángulo e iluminación que me permitieran reducir, o derechamente, esconder estas manchas.

Entonces, primero calzar con condiciones de luz que ofrezcan alternativas de luz-sombra para poder jugar con ellas. Y segundo, buscar un ángulo en que las sombras naturales permitieran disminuir o esconder las manchas.

Fue así que volví más tarde, cuando el sol se acercaba más al horizonte, para buscar ángulos en los que los dedos estuviesen marcadamente en sombras y ver cómo poder componer alguna foto – idealmente sin gente, lo cual fue otro desafío de paciencia – para finalmente llevarme mi recuerdo icónico de Punta del Este.

El mejor resultado de esa sesión, en las siguientes dos fotografías.

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay.
Foto original de diapositiva Fuji Velvia 100.

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay

Monumento "Hombre Emergiendo a la Vida", Punta del Este, Uruguay
Foto original de diapositiva Fuji Velvia 100.





Aguas Suaves del Baker

26 02 2012

Mientras escribo estas líneas, veo por la ventana el mismo recodo del Río Baker de estas fotografías del ocaso de ayer. Sin duda, este río nunca deja de sorprenderme, de cautivarme, de motivarme a capturar su belleza natural de mil maneras diferentes. Me alegra que este río logre – de alguna manera – mantenerse ajeno a todas las grandes polémicas que se han generado en su entorno y también en la región en los últimos años. Lo interpreto como la forma de la naturaleza de explicitar que tiene su ritmo propio y que los seres humanos son – y deben seguir siendo – meros expectadores.

Sin más, ésta son tres diferentes composiciones que hice del Río Baker en este atardecer del 25 Feb 2012.

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Información Técnica de las Fotografías

  • Equipo: Nikon D90, Trípode, Disparador Remoto, Filtro GND 3 stops hard edge, lente 22mm.
  • Exposición: f/22, 2segundos, ISO 100.




Anatomía de un Atardecer

15 02 2012

Hace apenas unos días, me encontraba, junto a Isabel Margarita, de visita en Valdivia, en el Sur de Chile. Un lugar hermoso, de una historia sobrecogedora, y que ofrece atractivos memorables, tanto en la ciudad como en los alrededores, que atraen al amante de la naturaleza y el viajero incansable.

Guía Turística de Valdivia

La portada y contratapa de la Guía Turística de Valdivia, entregada por la municipalidad.

Recién llegados, nos dirigimos a la oficina de turismo en la costanera de la ciudad, donde entre otros varios datos y folletos, nos entregaron una guía compacta de los atractivos turísticos de la zona. Esta guía se engalana con una muy buena colección de fotografías, destacando a primera vista, una foto panorámica, con luz del ocaso, retratando la reconocida costanera. Esta foto, muy bien lograda en mi visión, destacaba la silueta de la ciudad, aun incluyendo varios detalles, combinándose a la perfección con las luces reflejadas en el río Calle-Calle.

Esta foto, sin duda, marcó una referencia de lo que podríamos lograr – fotográficamente hablando – durante nuestra estadía. Sólo habría que calzar con las condiciones de luz y de clima, ya que el lugar para fotografiar la costanera era evidente: el paseo del Parque Prochelle, en la Isla Teja.

Fue así, que al ubicarnos en posición, poco menos de una hora antes de la puesta de sol, pudimos disfrutar de del atardecer en la Costa de Valdivia, incluso apreciando y fotografiando la evolución total de la luz y de la escena, tal como lo ofrece un atardecer en toda su anatomía.

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Las últimas luces del día siempre evocan emociones, en especial cuando se viven al aire libre, en un paisaje iluminado por la decadente luz del sol. Cuando los colores finales del día se intensifican en nubes o en objetos suavemente iluminados, prácticamente todas las personas perciben la escena como “maravillosa”, “hermosa”, y calificativos equivalentes.

Dicho de otra manera, cuando un fotógrafo logra captar ese momento de luz, casi siempre logra resultados que son atractivos, aun cuando la composición sea plana.

Pero a través del tiempo he aprendido a apreciar – y consecuentemente, fotografiar – las diferentes etapas de un atardecer. Personalmente decidí separar el atardecer en tres diferentes fases, que identifico como: “El Final del Día”, “La Puesta de Sol”, “El Crepúsculo u Ocaso”.

El Final del Día

El final del día podría definirse como el intervalo de tiempo entre 2 horas y 30 minutos antes de la puesta de sol. Es un momento del día en que los rayos del sol son mayormente laterales provocando una iluminación que permite intensificar los colores y resulta menos contrastante que a mediodía. En gran parte de las fotos que muestran una combinación atractiva entre objetos (montañas, árboles, casas o edificios) y un cielo azul de color más intenso, se obtienen precisamente con estas condiciones de luz – que obviamente también se pueden lograr a una hora equivalente en la mañana.

¿Cómo lograr buenas fotos en estas condiciones?

Considerando que el día es mayormente soleado, recomiendo utilizar un filtro polarizador, que permitirá intensificar los colores de todos los elementos, en particular oscurecer el cielo y lograr contrastes más llamativos. De la misma forma, edificios, árboles, cerros, y cualquier objeto iluminado por el sol podrá ver intensificados sus colores gracias a este filtro.

Con respecto a la composición, siempre queda abierta a la creatividad de cada fotógrafo, pero en particular considero que estas son condiciones ideales de iluminación de detalles, por lo que componer alternadamente dándole protagonismo al cielo, y también a otros objetos son alternativas prácticamente ganadoras seguras.

En nuestra sesión de fotos de la costanera, este lapso nos permitió captar algunos de los hitos históricos y urbanos de la parte baja de la ciudad, con esos rayos laterales iluminando y resaltando los colores, combinados con un cielo que afortunadamente – a diferencia de la tarde anterior en que llovió con intensidad – se mostraban con delicados adornos de nubes que resultaron a la perfección en las fotos.

Costanera de Valdivia al final del día

La costanera de Valdivia, combinando cielos azules, nubes, edificios iluminados por la luz de la tarde, reflejándose en las aguas del Río Calle-Calle.

La Puesta de Sol

La puesta de sol comienza cuando el sol ya está bajo cierto nivel en el horizonte. En definiciones más académicas encontré especificaciones del tipo “tantos grados sobre el horizonte”. Desde el punto de vista práctico en fotografía, podríamos hablar del periodo de tiempo en que el sol ya está por desaparecer y su iluminación se vuelve más débil, pero aparece el rojo como el color presente. Es decir, todo empieza gradualmente a teñirse de rojo. Comenzando por un naranjo suave, pasando por rojo intenso hasta un rosado o incluso lavanda. Este periodo de tiempo puede ser muy largo, como ocurre en ciertas épocas en latitudes extremas (caso típico de la Patagonia Chilena) o más rápido, como ocurre en el Norte de Chile.

Es por eso, que el fotógrafo debe estar preparado a tiempo: escoger su posición, composición con anticipación, ya que cada instante de luz intensa debe ser bien aprovechado. Que no te quedes sin batería o sin memoria justo en la mitad del proceso, siempre hay que estar preparado con el equipo. El uso de un trípode se vuelve también fundamental, ya que la luz en disminución obliga a exposiciones más largas, incuso de cerca de 1 segundo, dependiendo de cada caso.

Mis dos principales recomendaciones, en estas condiciones, son las siguientes. Primero, componer incluyendo el cielo protagónicamente si es que éste tiene nubes, aunque sean pocas. Si no hay nubes, quitarle importancia radicalmente y destacar otros objetos cuando aún tienen algo de luz.

Lo segundo, aparte de considerar exposiciones más largas, precisamente por la falta de luz, es agregar un filtro GND (Neutro Graduado), que permite equiparar la cantidad de luminosidad de partes de la escena que están en sombras, con aquellas que aún tienen luz. El caso típico es componer destacando flores en primer plano que ya están en sombras, con montañas nevadas iluminadas por el rojo de los rayos finales del día. Un filtro GND bien utilizado, o alternativamente la técnica HDR, permiten lograr un balance de luz entre ambos extremos de la escena, resultando en una imagen tremendamente atractiva.

En nuestra visita a Valdivia, vivimos la puesta con el sol a nuestras espaldas. Es decir, pudimos aprovechar el efecto de colores que estos rayos disminuidos logran, primero en los edificios de la ciudad, y posteriormente con mayor intensidad, en las pocas nubes que nos acompañaron. Justamente, aprovechamos de agregar nuestros filtros GND para balancear la luz de los edificios, con las aguas del río.

Como se ve en las fotos que acompañan a continuación, el “ambiente” que proponen estas fotos es radicalmente distinto al que ofrecieron las primeras fotos durante la fase final del día.

En estas fotos, los edificios individuales pierden importancia, pasando a concebirse gradualmente como un solo bloque de silueta urbana, contrastado con el verdadero protagonista: el color del cielo.

Costanera de Valdivia en un atardecer colorido

Esta primera foto del atardecer colorido muestra un cielo adornado de colores, la ciudad como una línea en que se destacan algunos edificios hermosamente iluminados, y un Río Calle-Calle totalmente suavizado y de color claro (F/25, 4seg, ISO100, 24mm)

Costanera de Valdivia en un atardecer colorido

En esta segunda toma, pocos minutos después, la exposición equivalente permite resaltar el intenso color rojo, que incluso toma protagonismo mayor frente a los edificios

El Crepúsculo

La fase final del atardecer corresponde al crepúsculo, lapso de tiempo entre la desaparición del sol y la llegada de la noche. En este lapso, la luz cambia nuevamente. Pasa desde ese rojo intenso, a un color lavanda y luego azul profundo. En este periodo, cualquier fuente de luz artificial toma un protagonismo sorprendente. Tanto así, que las luces comienzan a perder su asociación terrenal y se vuelven algo más que emanación de una ampolleta o tubo fluorescente.

Nuevamente, considerando que la fotografía al aire libre, aunque sea en este caso incluyendo paisajes urbanos, plantea un nuevo escenario en este tipo de luz en disminución, las alternativas se concentran en, primero, seguir considerando el uso de trípode, ya que la falta de luz obliga a exposiciones de 5, 10, e incluso más segundos. Cualquier movimiento de agua se transforma en suave espuma. A la vez, el protagonismo en la composición lo toman los bordes de luminosidad, como Galen Rowell los llamaba (luminance edges). Son bordes en los cuales se forma contraste entre un elemento oscuro y otro más claro.

En este momento, las luces son las que generan puntos de atención fundamentales, mientras que el entorno, de un tono azulino más oscuro en la medida que pasan los minutos, aportan “el ambiente” o la sensación general de la escena.

En nuestra sesión de fotos de Valdivia, estas condiciones de luz, implicaron sacar el filtro GND que estábamos usando minutos antes, debido a que la iluminación era uniforme en todos lados. A la vez, la exposición lenta, de varios segundos, permitió suavizar las aguas del Río Calle-Calle, dejándolo como una pista de hielo reflejando las luces de la ciudad.

Ocaso en la Costanera de Valdivia

En esta toma final, con muy poca luz, se nota el azul predominante de la escena, tanto en el cielo como en su reflejo en las aguas del río Calle-Calle. En contraste, las luces de la ciudad toman mayor importancia, marcando el tono de la fotografía (f/22, 20seg, ISO200, 21mm)

Los invito a probar enfrentarse a las diferentes condiciones de luz y color del atardecer en su próxima salida. No se olviden del trípode – fundamental – ni tampoco de poder usar filtros polarizador y GND.

Un resumen de las fotos de esta sesión, en la Costanera de Valdivia, más un timelapse de la puesta de sol, en el siguiente video.





Feliz 2012

1 01 2012

Los mejores deseos para este 2012 (para aquellos que se rigen por el calendario gregoriano, por supuesto :-)).

Mi confesión de entrada: este año no vi fuegos artificiales; pasé las 12 y minutos posteriores en un gran salón, en una fiesta. Pero aún así, quise compartir fotos de fuegos artificiales que hice hace algunos años, tanto en Viña/Valparaíso, como en Santiago.

Un abrazo.

Fuegos Artificiales Valparaíso

Fuegos Artificiales en Valparaíso

Fuegos Artificiales Viña del Mar

Fuegos Artificiales en Viña del Mar, Muelle Vergara

Fuegos Artificiales en Valparaíso

Fuegos Artificiales en Valparaíso

Fuegos Artificiales en Santiago

Fuegos Artificiales en Santiago, Cerro Calán

¿Qué se necesita para fotos de fuegos artificiales? No es tan fácil. A pesar de la cantidad de luz que emiten los estallidos, estamos hablando de condiciones de luz muy limitadas, por lo que hay que considerar:

  • Aumentar el ISO a un máximo razonable según la cámara. Las nuevas DSLR andan más o menos bien con el ruido hasta ISO 800. Incluso es posible darle un poco más.
  • Aún así, conviene mantener un tiempo de exposición algo más largo. 1/4 seg al menos, idealmente 1 segundo. Esto implica el uso obligatorio de trípode.
  • Se puede usar un F/5.6 sin problema de lograr foco. De hecho, el foco siempre debe estar en infinito.

 





Doble HDR

4 12 2011

Hace un tiempo ya toqué el tema de las técnicas para manejar alto rango dinámico de exposición en fotografía, incluso mencionando en otras varias ocasiones mi histórica preferencia de usar filtros GND para balancear los extremos luminosos de una escena.

Sin ánimo de volverme técnico – nuevamente – en esta ocasión, prefiero simplemente compartir una escena que presencié en las afueras de Talca, en plena Primavera 2011, en que se conjugaron a la perfección las hermosas flores del campo, algunas nubes precisamente ubicadas en el horizonte, y la última hora de sol de aquel día.

Las primeras mediciones de luz, en que incluí el sol en el fondo y las flores, ya sin sol, en primer plano, evidenciaron que la diferencia de luminosidad haría imposible captar todo en una sola toma.

Entonces, rápidamente agregué mi favorito filtro GND 3-stop hard-edge, modelo Galen Rowell y fabricado por Singh-Ray (GND o en este caso: “HDR 1”). Con este filtro ya logré equiparar un poco más el gran rango de luces de estos extremos, pero aún parecía demasiado.

Pradera en el Maule al atardecer

Así que recurrí a la segunda herramienta obvia: exposiciones en bracketing con 2-stops de separación de exposición (HDR 2), para luego juntarlas en el computador por medio de un proceso de mapeo de tonos (tone-mapping). En simple: GND + HDR. Sumando estas dos técnicas, logré un tremendo resultado que recién pude ver terminado al estar en el computador.

Hice varias composiciones, pero ésta es una de las que más me gustó, porque además capturé el contorno de las flores iluminadas por el sol en el fondo.

Pradera en el Maule al Atardecer

Viendo alguna forma de complementar este resultado, además de cambiar el formato de la composición, de una foto horizontal, a una vertical, hice nuevas pruebas. La primera, con el mismo tipo de exposición que la anterior en formato horizontal. Pero luego intenté algo distinto, aprovechando que las nubes cambiaban su filtro sobre el sol en la medida que éste se iba poniendo. Decidí agregar un flash de relleno para levantar las flores de primero plano.

Pradera en el Maule al atardecer

Pradera en el Maule al atardecer. Fotografía lograda con tres tomas en diferente exposición y combinadas con software HDR. Además, filtro GND 3-stops hard-edge y trípode.

Pradera en el Maule al atardecer

Pradera en el Maule al atardecer. Imagen lograda con filtros GND 3-stops hard-edge, y además con flash de relleno.

¿Conclusión? Bueno, finalmente me quedo con la sensación clara de que hay ocasiones en que el HDR de computador resulta un complemento perfecto a técnicas con filtros y flash para lograr exposiciones balanceadas con escenas de alto rango de iluminación y que siempre vale la pena probar algunas alternativas diferentes en el mismo lugar, para luego decidir cuál logró la mejor rendición de las reales sensaciones del momento.