Aguas Suaves del Baker

26 02 2012

Mientras escribo estas líneas, veo por la ventana el mismo recodo del Río Baker de estas fotografías del ocaso de ayer. Sin duda, este río nunca deja de sorprenderme, de cautivarme, de motivarme a capturar su belleza natural de mil maneras diferentes. Me alegra que este río logre – de alguna manera – mantenerse ajeno a todas las grandes polémicas que se han generado en su entorno y también en la región en los últimos años. Lo interpreto como la forma de la naturaleza de explicitar que tiene su ritmo propio y que los seres humanos son – y deben seguir siendo – meros expectadores.

Sin más, ésta son tres diferentes composiciones que hice del Río Baker en este atardecer del 25 Feb 2012.

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Río Baker al atardecer. Febrero 2012. © RodrigoSandoval.com

Información Técnica de las Fotografías

  • Equipo: Nikon D90, Trípode, Disparador Remoto, Filtro GND 3 stops hard edge, lente 22mm.
  • Exposición: f/22, 2segundos, ISO 100.
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Ojos Animales

20 02 2012

Hace algunos años, el gran fotógrafo de naturaleza, Frans Lanting, publicó un libro llamado expresivamente “Eye to Eye”, en el cual se luce con fotografías de fauna en diferentes enfoques, destacándose las imágenes de retratos íntimos de la fauna. Una de sus “marcas registradas” es lograr imágenes de fauna, en poses o ángulos que sugieren cualidades humanas, como emociones. Por ej, un ave rapaz con una mirada de enojo, o un loro con una sonrisa. Esta antromorfización es uno de los principales atractivos de las mundialmente famosas fotos de Lanting.

Personalmente no me considero un fotógrafo experto en fauna aún. He buscado desarrollar técnicas y lograr fotografías cada vez más expresivas y llamativas, aún considerando que me quedan varios pasos por avanzar y algo de equipo por adquirir. Pero me sentí motivado a compartir esta pequeña colección de fotos con Uds. El título “Ojos Animales”, se centra en que todas estas fotos se asemejan y a la vez difieren unas de otras, en que todas muestran ojos claros y expresivos de los animales retratados, pero los ojos de cada especie y su mirada se presentan en forma diferente.

Sin más introducción, los invito a ver mi pequeña colección de “Ojos”.

Ojos Verdes de un Cormorán

Ojos Verdes (Cormorán)

Ojos Rojos de un Halcón Bailarín

Ojos Rojos (Bailarín)

Ojos Negros de un Tiuque

Ojos Negros (Tiuque)

Ojos Cerrados de un Zorro Chilla

Ojos Cerrados (Zorro Chilla)

Ojos Perlados de un Flamenco Chileno

Ojos Perlados (Flamenco Chileno)

Ojos Amarillos de una Garza Chica

Ojos Amarillos (Garza Chica)

Ojos Enojados de un Jote Cabeza Negra

Ojos Enojados (Jote Cabeza Negra)

Ojos Café de un Aguilucho

Ojos Café (Aguilucho)

Ojos Somnolientos de una Vizcacha

Ojos Somnolientos (Vizcacha)

Fin





Anatomía de un Atardecer

15 02 2012

Hace apenas unos días, me encontraba, junto a Isabel Margarita, de visita en Valdivia, en el Sur de Chile. Un lugar hermoso, de una historia sobrecogedora, y que ofrece atractivos memorables, tanto en la ciudad como en los alrededores, que atraen al amante de la naturaleza y el viajero incansable.

Guía Turística de Valdivia

La portada y contratapa de la Guía Turística de Valdivia, entregada por la municipalidad.

Recién llegados, nos dirigimos a la oficina de turismo en la costanera de la ciudad, donde entre otros varios datos y folletos, nos entregaron una guía compacta de los atractivos turísticos de la zona. Esta guía se engalana con una muy buena colección de fotografías, destacando a primera vista, una foto panorámica, con luz del ocaso, retratando la reconocida costanera. Esta foto, muy bien lograda en mi visión, destacaba la silueta de la ciudad, aun incluyendo varios detalles, combinándose a la perfección con las luces reflejadas en el río Calle-Calle.

Esta foto, sin duda, marcó una referencia de lo que podríamos lograr – fotográficamente hablando – durante nuestra estadía. Sólo habría que calzar con las condiciones de luz y de clima, ya que el lugar para fotografiar la costanera era evidente: el paseo del Parque Prochelle, en la Isla Teja.

Fue así, que al ubicarnos en posición, poco menos de una hora antes de la puesta de sol, pudimos disfrutar de del atardecer en la Costa de Valdivia, incluso apreciando y fotografiando la evolución total de la luz y de la escena, tal como lo ofrece un atardecer en toda su anatomía.

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Las últimas luces del día siempre evocan emociones, en especial cuando se viven al aire libre, en un paisaje iluminado por la decadente luz del sol. Cuando los colores finales del día se intensifican en nubes o en objetos suavemente iluminados, prácticamente todas las personas perciben la escena como “maravillosa”, “hermosa”, y calificativos equivalentes.

Dicho de otra manera, cuando un fotógrafo logra captar ese momento de luz, casi siempre logra resultados que son atractivos, aun cuando la composición sea plana.

Pero a través del tiempo he aprendido a apreciar – y consecuentemente, fotografiar – las diferentes etapas de un atardecer. Personalmente decidí separar el atardecer en tres diferentes fases, que identifico como: “El Final del Día”, “La Puesta de Sol”, “El Crepúsculo u Ocaso”.

El Final del Día

El final del día podría definirse como el intervalo de tiempo entre 2 horas y 30 minutos antes de la puesta de sol. Es un momento del día en que los rayos del sol son mayormente laterales provocando una iluminación que permite intensificar los colores y resulta menos contrastante que a mediodía. En gran parte de las fotos que muestran una combinación atractiva entre objetos (montañas, árboles, casas o edificios) y un cielo azul de color más intenso, se obtienen precisamente con estas condiciones de luz – que obviamente también se pueden lograr a una hora equivalente en la mañana.

¿Cómo lograr buenas fotos en estas condiciones?

Considerando que el día es mayormente soleado, recomiendo utilizar un filtro polarizador, que permitirá intensificar los colores de todos los elementos, en particular oscurecer el cielo y lograr contrastes más llamativos. De la misma forma, edificios, árboles, cerros, y cualquier objeto iluminado por el sol podrá ver intensificados sus colores gracias a este filtro.

Con respecto a la composición, siempre queda abierta a la creatividad de cada fotógrafo, pero en particular considero que estas son condiciones ideales de iluminación de detalles, por lo que componer alternadamente dándole protagonismo al cielo, y también a otros objetos son alternativas prácticamente ganadoras seguras.

En nuestra sesión de fotos de la costanera, este lapso nos permitió captar algunos de los hitos históricos y urbanos de la parte baja de la ciudad, con esos rayos laterales iluminando y resaltando los colores, combinados con un cielo que afortunadamente – a diferencia de la tarde anterior en que llovió con intensidad – se mostraban con delicados adornos de nubes que resultaron a la perfección en las fotos.

Costanera de Valdivia al final del día

La costanera de Valdivia, combinando cielos azules, nubes, edificios iluminados por la luz de la tarde, reflejándose en las aguas del Río Calle-Calle.

La Puesta de Sol

La puesta de sol comienza cuando el sol ya está bajo cierto nivel en el horizonte. En definiciones más académicas encontré especificaciones del tipo “tantos grados sobre el horizonte”. Desde el punto de vista práctico en fotografía, podríamos hablar del periodo de tiempo en que el sol ya está por desaparecer y su iluminación se vuelve más débil, pero aparece el rojo como el color presente. Es decir, todo empieza gradualmente a teñirse de rojo. Comenzando por un naranjo suave, pasando por rojo intenso hasta un rosado o incluso lavanda. Este periodo de tiempo puede ser muy largo, como ocurre en ciertas épocas en latitudes extremas (caso típico de la Patagonia Chilena) o más rápido, como ocurre en el Norte de Chile.

Es por eso, que el fotógrafo debe estar preparado a tiempo: escoger su posición, composición con anticipación, ya que cada instante de luz intensa debe ser bien aprovechado. Que no te quedes sin batería o sin memoria justo en la mitad del proceso, siempre hay que estar preparado con el equipo. El uso de un trípode se vuelve también fundamental, ya que la luz en disminución obliga a exposiciones más largas, incuso de cerca de 1 segundo, dependiendo de cada caso.

Mis dos principales recomendaciones, en estas condiciones, son las siguientes. Primero, componer incluyendo el cielo protagónicamente si es que éste tiene nubes, aunque sean pocas. Si no hay nubes, quitarle importancia radicalmente y destacar otros objetos cuando aún tienen algo de luz.

Lo segundo, aparte de considerar exposiciones más largas, precisamente por la falta de luz, es agregar un filtro GND (Neutro Graduado), que permite equiparar la cantidad de luminosidad de partes de la escena que están en sombras, con aquellas que aún tienen luz. El caso típico es componer destacando flores en primer plano que ya están en sombras, con montañas nevadas iluminadas por el rojo de los rayos finales del día. Un filtro GND bien utilizado, o alternativamente la técnica HDR, permiten lograr un balance de luz entre ambos extremos de la escena, resultando en una imagen tremendamente atractiva.

En nuestra visita a Valdivia, vivimos la puesta con el sol a nuestras espaldas. Es decir, pudimos aprovechar el efecto de colores que estos rayos disminuidos logran, primero en los edificios de la ciudad, y posteriormente con mayor intensidad, en las pocas nubes que nos acompañaron. Justamente, aprovechamos de agregar nuestros filtros GND para balancear la luz de los edificios, con las aguas del río.

Como se ve en las fotos que acompañan a continuación, el “ambiente” que proponen estas fotos es radicalmente distinto al que ofrecieron las primeras fotos durante la fase final del día.

En estas fotos, los edificios individuales pierden importancia, pasando a concebirse gradualmente como un solo bloque de silueta urbana, contrastado con el verdadero protagonista: el color del cielo.

Costanera de Valdivia en un atardecer colorido

Esta primera foto del atardecer colorido muestra un cielo adornado de colores, la ciudad como una línea en que se destacan algunos edificios hermosamente iluminados, y un Río Calle-Calle totalmente suavizado y de color claro (F/25, 4seg, ISO100, 24mm)

Costanera de Valdivia en un atardecer colorido

En esta segunda toma, pocos minutos después, la exposición equivalente permite resaltar el intenso color rojo, que incluso toma protagonismo mayor frente a los edificios

El Crepúsculo

La fase final del atardecer corresponde al crepúsculo, lapso de tiempo entre la desaparición del sol y la llegada de la noche. En este lapso, la luz cambia nuevamente. Pasa desde ese rojo intenso, a un color lavanda y luego azul profundo. En este periodo, cualquier fuente de luz artificial toma un protagonismo sorprendente. Tanto así, que las luces comienzan a perder su asociación terrenal y se vuelven algo más que emanación de una ampolleta o tubo fluorescente.

Nuevamente, considerando que la fotografía al aire libre, aunque sea en este caso incluyendo paisajes urbanos, plantea un nuevo escenario en este tipo de luz en disminución, las alternativas se concentran en, primero, seguir considerando el uso de trípode, ya que la falta de luz obliga a exposiciones de 5, 10, e incluso más segundos. Cualquier movimiento de agua se transforma en suave espuma. A la vez, el protagonismo en la composición lo toman los bordes de luminosidad, como Galen Rowell los llamaba (luminance edges). Son bordes en los cuales se forma contraste entre un elemento oscuro y otro más claro.

En este momento, las luces son las que generan puntos de atención fundamentales, mientras que el entorno, de un tono azulino más oscuro en la medida que pasan los minutos, aportan “el ambiente” o la sensación general de la escena.

En nuestra sesión de fotos de Valdivia, estas condiciones de luz, implicaron sacar el filtro GND que estábamos usando minutos antes, debido a que la iluminación era uniforme en todos lados. A la vez, la exposición lenta, de varios segundos, permitió suavizar las aguas del Río Calle-Calle, dejándolo como una pista de hielo reflejando las luces de la ciudad.

Ocaso en la Costanera de Valdivia

En esta toma final, con muy poca luz, se nota el azul predominante de la escena, tanto en el cielo como en su reflejo en las aguas del río Calle-Calle. En contraste, las luces de la ciudad toman mayor importancia, marcando el tono de la fotografía (f/22, 20seg, ISO200, 21mm)

Los invito a probar enfrentarse a las diferentes condiciones de luz y color del atardecer en su próxima salida. No se olviden del trípode – fundamental – ni tampoco de poder usar filtros polarizador y GND.

Un resumen de las fotos de esta sesión, en la Costanera de Valdivia, más un timelapse de la puesta de sol, en el siguiente video.